La Aldea persiste con granja marina pese al rechazo social y político

El proyecto de acuicultura en la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria sigue en tramitación a pesar de la oposición unánime del Ayuntamiento y el Cabildo.

Imagen genérica de la costa de Gran Canaria con acantilados y mar.
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Imagen genérica de la costa de Gran Canaria con acantilados y mar.

La Consejería de Pesca del Gobierno de Canarias prosigue con la instalación de una granja marina en la costa de La Aldea, en Gran Canaria, pese al rechazo unánime de la Corporación local y del Cabildo de Gran Canaria, así como de colectivos sociales y ecologistas.

El proyecto de acuicultura, ubicado en la Reserva de la Biosfera y en tramitación desde 2018, se encuentra en una fase en la que el Ministerio ha instado a una nueva declaración de impacto ambiental ordinaria, tras haberse realizado de forma simplificada. La iniciativa privada, promovida por Gran Canaria Bass Company, prevé la instalación de 24 viveros flotantes para producir 5.400 toneladas anuales de lubina, con un presupuesto inicial de 6,8 millones de euros, el 90% financiado desde los Emiratos Árabes.
La decisión de la Consejería de Pesca de continuar con el expediente ha generado preocupación, especialmente por el impacto en un espacio de alto valor medioambiental. La zona elegida, entre las puntas de Góngora y La Aldea, se localiza dentro del área de transición de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, donde la actividad económica está supeditada a la conservación de sus valores.
El alcalde de La Aldea, junto a representantes de Artenara y Gáldar, se reunió con el consejero de Pesca, Narvay Quintero, y técnicos del departamento para abordar la situación. Se recordó que el expediente inició su tramitación en 2018 y que la ordenación detallada de la zona se aprobó en 2023, garantizando la seguridad jurídica. En la próxima exposición pública de la nueva declaración ambiental se espera dar respuesta a las dudas técnicas.
Tanto el Ayuntamiento de La Aldea como el Cabildo de Gran Canaria han expresado su rechazo unánime al proyecto. Los colectivos opositores señalan que las jaulas se ubicarán cerca de espacios marinos protegidos de la Red Natura 2000 y han documentado la presencia del angelote, una especie de tiburón en peligro crítico de extinción.