Pastor de Gran Canaria alerta: "No hay ganado para tanto pasto"

Un experimentado trashumante advierte del alto riesgo de incendios por la falta de rebaños y pastores ante el exceso de vegetación.

Imagen genérica de una ladera seca y verde en Gran Canaria, con vegetación que podría suponer un riesgo de incendio.
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Imagen genérica de una ladera seca y verde en Gran Canaria, con vegetación que podría suponer un riesgo de incendio.

Desde la Presa de las Niñas, un pastor de Gran Canaria lanza una seria advertencia sobre el elevado riesgo de incendios forestales este verano, destacando la paradoja de tener exceso de pasto y escasez de ganado y pastores.

Las recientes lluvias tardías en Gran Canaria han dejado un paisaje verde y han llenado las presas, pero también han provocado un crecimiento desmedido de pasto que ahora se está secando. Este combustible vegetal, sumado a la drástica disminución del número de cabezas de ganado en la isla, crea un escenario de alto peligro de incendios forestales para este verano, según advierte José Mendoza, conocido como Pepe 'El de Pavón', un experimentado pastor trashumante.
Pepe explica que, si bien las precipitaciones de marzo fueron beneficiosas para el campo, han generado una paradoja: "Es verdad que hay bastante pasto, mucho pasto, y claro, ahora no tenemos ganado para el pasto que tenemos", lamenta. Esta situación convierte los montes en un polvorín, ya que la vegetación que antes era consumida por los animales ahora se acumula sin control.
El problema, según el pastor, radica en la despoblación del campo y la pérdida de la actividad ganadera tradicional. Antiguamente, los animales mantenían los terrenos limpios al alimentarse de la vegetación. Hoy, la situación es la inversa: "ahora el campo se ha quedado despoblado de ganaderos y de ganado", afirma Pepe.

"Hemos pasado de ser denunciados a ser protegidos"

Pastor trashumante
Este abandono del sector primario tiene sus raíces en décadas pasadas, cuando los ganaderos fueron "muy atropellados y castigados por el sector del medio ambiente". Afortunadamente, la percepción ha cambiado y ahora reciben el apoyo de instituciones como el Cabildo. A pesar de las ayudas actuales, el daño generacional parece irreparable, ya que "se ha perdido una generación ahí, ahora no hay pastores, y eso hay que mamarlo desde chico", reflexiona Pepe, señalando que el relevo generacional es prácticamente inexistente.
Pepe también se muestra crítico con la dependencia de las ayudas públicas, sosteniendo que las subvenciones deben servir para "superarse" y realizar mejoras, no para subsistir. Su experiencia con grandes incendios, como el de 2019, le ha enseñado que la prevención es clave y que "si el tiempo es desfavorable y el viento acompaña al fuego, me parece que los medios son muy pocos", advierte.
Reconoce que "se están haciendo cosas" en la gestión forestal, como el apoyo a la ganadería para la limpieza de montes, pero considera que los avances son "muy lentos". Insiste en la necesidad de limpiar más, sobre todo en los márgenes de carreteras y caminos, ya que "no hay tantos animales" para hacerlo de forma natural. Finalmente, alerta sobre las zonas de orografía complicada, donde la extinción es casi imposible y "si entra el fuego, pues lo tienes que dejar que camine".