El municipio de Artenara, en la Finca Los Lavaderos, ubicada en el Barranco de La Coruña, ha visto restaurado uno de sus característicos muros de piedra seca. El temporal invernal, asociado a la borrasca 'Therese', había causado el derrumbe parcial de esta estructura, acumulando piedras en la base del talud y afectando la estabilidad del terreno y la función del bancal agrícola.
Impulsada y financiada por el Instituto para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria del Cabildo, esta actuación busca la conservación del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria y sus sistemas tradicionales. La intervención se enmarca en las líneas de trabajo del Cabildo para la protección y puesta en valor del patrimonio cultural y etnográfico de la isla.
La reconstrucción, llevada a cabo por Agroforestal Atlántida, ha devuelto su integridad a un muro de aproximadamente cuatro metros de altura, crucial para la estabilidad del terreno y el funcionamiento de las terrazas agrícolas tradicionales.
Los trabajos se han ejecutado meticulosamente, empleando las técnicas tradicionales de construcción en piedra seca. Se han utilizado las propias piedras desprendidas por el temporal, recolocándolas manualmente para replicar la tipología original del muro. Este método asegura la autenticidad de la estructura, preserva el conocimiento constructivo ancestral y minimiza el impacto ambiental al reaprovechar los materiales existentes.
La técnica de la piedra seca es un componente esencial del paisaje histórico de Gran Canaria, representando un valioso patrimonio cultural ligado al aprovechamiento sostenible del territorio. La recuperación de estos muros no solo preserva un saber hacer transmitido por generaciones, sino que también contribuye a la conservación del paisaje agrícola, parte fundamental de la identidad de las cumbres de la isla.
El entorno del Barranco de la Coruña es un ejemplo paradigmático de este Paisaje Cultural, donde los bancales han sido históricamente clave para adaptar los cultivos a una orografía compleja. Actuaciones como esta refuerzan la funcionalidad de estas infraestructuras tradicionales, aumentan la resiliencia del territorio ante fenómenos meteorológicos extremos y salvaguardan los valores patrimoniales que definen a Gran Canaria, especialmente en el ámbito del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial.




