Supera la burocracia: seis años de lucha por una vivienda adaptada en Gran Canaria

Un joven tetrapléjico logra acceder a un hogar adaptado tras una larga batalla contra el atasco administrativo y la movilización ciudadana.

Imagen genérica de manos firmando un documento en un escritorio, con la fachada de un edificio oficial desenfocada al fondo.
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Imagen genérica de manos firmando un documento en un escritorio, con la fachada de un edificio oficial desenfocada al fondo.

Tras seis años ingresado en el Hospital Insular de Gran Canaria, un joven tetrapléjico ha conseguido finalmente acceder a una vivienda adaptada gracias a su perseverancia y al apoyo ciudadano, evidenciando las dificultades burocráticas.

Un joven de Gran Canaria, que prefiere no revelar su nombre, ha culminado una ardua batalla de seis años para obtener una vivienda adaptada a sus necesidades médicas. Tras sufrir una grave lesión medular en 2020 que le provocó tetraplejia y dependencia de un respirador, se encontró con un laberinto burocrático que le impidió acceder a los recursos necesarios, viéndose obligado a permanecer ingresado en el Hospital Insular.
El pasado 1 de junio marcó un punto de inflexión al poder abandonar el hospital y mudarse a su nuevo hogar. "Las opciones que se me dieron no eran viables para una persona en mi condición. Yo necesito una seguridad para poder estar vivo, y las opciones que se me dieron no permitían eso", relató a EFE, sintiéndose "un poco desamparado" ante la falta de soluciones efectivas.
El joven lamenta que la lentitud del proceso, que se ha prolongado durante seis años, se deba a una "falta de intención" o a que "no interesaba" resolver su caso, a pesar de que su familia carecía de los recursos económicos para afrontar los requisitos de las subvenciones del Gobierno de Canarias.
Su situación, según el relato, no es un caso aislado, ya que cientos de personas en situación de dependencia ocupan camas hospitalarias en las Canarias por la falta de recursos externos. Se menciona el caso de un amigo, también tetrapléjico, que lleva ingresado desde 2021 sin fecha de salida.
Ante la prolongación de su estancia hospitalaria, y tras "muchísimas reuniones, llamadas, correos electrónicos", el joven recurrió a las redes sociales. Esta iniciativa desencadenó una campaña de mecenazgo colectivo y un concierto benéfico que le permitieron adquirir y reformar una vivienda económica para adaptarla a sus necesidades médicas.
"La respuesta de la gente fue una pasada. Sobre todo aquí en Canarias, cuando alguien necesita ayuda, se ve bastante solidaridad", afirmó, destacando la "sensación de tranquilidad, de comodidad, recuperar la privacidad, dormir sin ruidos, despertarme a la hora que quiera; es libertad" que ahora experimenta.
A pesar de calificar al personal sanitario de la Unidad de Lesionados Medulares del Hospital Insular como "buenísimo", reconoce que un entorno clínico no puede reemplazar la privacidad y el confort de un hogar. Durante estos años, ha superado momentos de depresión y ansiedad, desarrollando resiliencia y una actitud positiva.
Con una "etapa de mucha ilusión" por delante, el joven planea continuar con sus proyectos artísticos como el teatro y la pintura, además de practicar la boccia, deporte paralímpico al que está federado. Aspira también a crear un centro para personas con discapacidad física, convencido de que "las limitaciones están en la cabeza".