La investigación se inició después de que el Juzgado notificara el fallecimiento de la víctima, quien había sido ingresada en el Hospital Insular tras sufrir una agresión en el sur de Gran Canaria. El turista, que se alojaba temporalmente en un apartamento de Maspalomas, había contactado con un hombre a través de una aplicación de citas para un encuentro privado. Sin embargo, la principal hipótesis policial sugiere que el verdadero objetivo del sospechoso era el robo.
Los hechos tuvieron lugar la noche del 14 al 15 de marzo en las inmediaciones de un complejo hotelero en Playa del Inglés. Las pesquisas indican que la víctima fue hallada semiinconsciente y con una hemorragia considerable en la cabeza, siendo trasladada a un centro hospitalario debido a la gravedad de sus lesiones. El informe médico forense confirmó posteriormente que la muerte fue de etiología homicida.
El análisis de cámaras de seguridad y las declaraciones recabadas permitieron reconstruir los movimientos previos al suceso. Las grabaciones mostraron a la víctima entrando y saliendo del complejo, aparentemente esperando a alguien, hasta que finalmente se encontró con un joven de 23 años. Ambos accedieron juntos al apartamento y, aproximadamente ochenta minutos después, abandonaron el inmueble. Las imágenes revelaron una agresión repentina mientras el sospechoso manipulaba el teléfono móvil de la víctima, quien cayó al suelo tras el ataque.
La Policía sostiene que el presunto agresor huyó del lugar llevándose dos teléfonos móviles, mientras varias personas auxiliaban al octogenario. Durante la investigación, los agentes detectaron un presunto patrón delictivo reiterado. El principal investigado, según las diligencias policiales, seleccionaba víctimas vulnerables mediante aplicaciones de citas para sustraerles los teléfonos móviles e intentar acceder a aplicaciones bancarias y servicios financieros digitales vinculados a los dispositivos.
Los investigadores sospechan que este método era utilizado habitualmente, preferentemente con turistas, aprovechando que muchas víctimas abandonaban las Islas Canarias sin denunciar los robos. Las pesquisas también vincularon al sospechoso con hechos similares en otras partes del territorio nacional y confirmaron sus frecuentes desplazamientos entre Tenerife y Gran Canaria junto a una mujer de 43 años, quien presuntamente colaboraba en tareas de logística y movilidad. Ambos fueron localizados y detenidos en Santa Cruz de Tenerife, y tras pasar a disposición judicial, el Juzgado decretó el ingreso en prisión del presunto autor material del homicidio.




