La prolongada estancia hospitalaria, que se ha convertido en una de las más largas registradas en Canarias, llegó a su fin gracias a la determinación personal del afectado y al apoyo de diversas iniciativas solidarias. El paciente ha señalado que la falta de una vivienda adaptada a sus necesidades físicas fue el principal obstáculo para abandonar el centro sanitario durante este largo periodo.
Durante los años de ingreso, el protagonista ha destacado la dureza de vivir con la incertidumbre constante de no disponer de una solución habitacional adecuada. Finalmente, un proyecto social vinculado a IKEA Islas permitió acondicionar su nuevo hogar, facilitando así su retorno a la vida cotidiana junto a su familia.
“"Al final yo lo decidí, dije que lo iba a lograr, y aquí estamos en mi casa, por fin."
A pesar de la alegría por el reencuentro con su entorno, el afectado reconoce haber forjado vínculos estrechos con el personal sanitario y otros pacientes durante su estancia en el Hospital Insular. Ahora, afronta un proceso de adaptación con múltiples proyectos personales, incluyendo clases de pintura, teatro y la práctica de deporte adaptado.
“"Hay muchas personas que no tienen ese recurso social para poder tener una vida digna o una vida mejor."
De cara al futuro, su objetivo es canalizar su experiencia personal para defender los derechos de las personas con discapacidad física severa y grandes dependientes, reclamando una mayor justicia social y recursos para quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad similar.




