A poco más de un año de las próximas elecciones, la discusión sobre el modelo turístico en La Palma ha cobrado relevancia. Mientras el modelo turístico canario muestra signos de agotamiento, con salarios estancados y servicios públicos al límite, en la isla se intenta replicar un esquema similar. La cuestión central no es si La Palma debe apostar por el turismo, sino qué tipo de turismo se desea y para quién, afectando directamente la forma de vida y el paisaje insular.
La planificación turística en La Palma ha sido extensa pero con resultados limitados. Desde el Plan Insular de Ordenación Territorial de 1974, que configuró los núcleos de Los Cancajos y Puerto Naos, hasta la Ley de las Islas Verdes de 2019, los sucesivos planes no han logrado sus objetivos. A pesar de sesenta años de planificación, la contribución de La Palma al turismo canario total fue solo del 2,8% en 2017, una cifra muy inferior a la de islas como Lanzarote y Fuerteventura.
“"El modelo turístico actual no sirve para la isla. Se hace necesario revisar la forma en que evaluamos el éxito turístico, centrándonos en los impactos positivos que la actividad puede y debe generar en el destino."
El perfil del visitante de La Palma valora los paisajes, la tranquilidad y la ausencia de masificación, mostrando una alta sensibilidad ambiental. La isla posee activos turísticos únicos como la Reserva Mundial de la Biosfera, el Roque de los Muchachos (reconocido por la Ley del Cielo de La Palma para la astronomía), el geopatrimonio volcánico del Tajogaite y los bosques de laurisilva. Estos elementos sugieren que La Palma no debe competir en el turismo masivo de sol y playa, sino diferenciarse en nichos de alto valor como el científico, ecológico, cultural y gastronómico.
Sin embargo, el Pacto por el Turismo firmado en 2023 por los principales partidos políticos de La Palma (Coalición Canaria, PSOE y PP) ha generado controversia. Este acuerdo impulsa infraestructuras y nuevas camas hoteleras bajo un modelo que muchos consideran obsoleto y especulativo, promoviendo proyectos como el Ecoresort La Pavona en Las Breñas, La Dichosa Wellness en Las Manchas, y el Parque Astronómico Cultural Llano de las Ánimas, además de otros en tramitación como Puerto Naos y Golf Fuencaliente. Estos proyectos, que incluyen campos de golf y complejos turísticos masivos, son vistos como contrarios a la Ley de Islas Verdes y a la visión de un turismo sostenible.
La oposición a este modelo se ha manifestado en la calle, criticando la promoción de un turismo que consume territorio y recursos sin generar bienestar equitativo. Se argumenta que este enfoque lleva a la tensión de los servicios públicos, la inaccesibilidad a la vivienda y la fuga de valor económico. La propuesta alternativa aboga por un turismo que genere empleo digno, aporte valor real a la economía local y distribuya sus beneficios de forma justa, respetando la capacidad de carga del territorio y protegiendo el paisaje.




