El estudio, publicado en la revista científica ‘Environmental Microbiome’ y apoyado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, detalla qué microorganismos llegan primero a estos espacios recién creados por la actividad volcánica, cómo se adaptan a condiciones extremas y su rol en la recuperación del ecosistema.
Los investigadores observaron el inicio de la vida en un entorno completamente nuevo y estéril, describiendo los tubos de lava como un "mundo recién nacido". Estos entornos se han convertido en un laboratorio natural para estudiar los límites de la vida en condiciones extremas, abriendo líneas de investigación sobre la habitabilidad en otros planetas, como Marte.
Los resultados sugieren que los primeros microorganismos llegan principalmente desde el exterior, transportados por el aire o asociados a animales. Estos aportes introducen materia orgánica, favoreciendo la aparición de las primeras comunidades biológicas.
El equipo científico accedió a los tubos de lava entre uno y dos años después de la erupción, encontrando condiciones extremas con temperaturas del aire de hasta 60 grados centígrados y superficies de roca superando los 90 grados. Realizaron tres campañas de muestreo, combinando análisis de ADN con estudios de minerales y condiciones ambientales.
Factores como la temperatura, salinidad, ventilación y composición mineral determinan qué microorganismos logran establecerse. El estudio también evidencia que estos microorganismos transforman el entorno, formando biopelículas que modifican minerales y sientan las bases para la formación de suelo fértil.
La investigación, que contó con la participación del IRNAS-CSIC, el IGME-CSIC, la Universidad de Almería, la Universidad de Huelva, la Universidad de Évora y el INESCTEC, continuará analizando la evolución de estas comunidades y su potencial para producir compuestos bioactivos.




