La investigación se inició a raíz de una denuncia presentada por la propia compañía, y culminó con el arresto del empleado el pasado 17 de julio. La empresa confirmó la falta de material tras realizar un inventario encargado a una firma externa, que detectó un importante descuadre entre las existencias teóricas y las reales en la nave.
Las irregularidades salieron a la luz cuando una responsable administrativa, desplazada desde otra isla para cubrir una baja laboral, revisó los registros informáticos y las existencias físicas. Observó que la información del sistema no se correspondía con los productos disponibles para la venta.
Según las pesquisas, el empleado presuntamente aprovechaba la confianza depositada para vender material a precios inferiores a los oficiales, cobrando las operaciones en efectivo. Para encubrir estas ventas, habría falsificado garantías, facturas y albaranes.
Los agentes de la Guardia Civil de Gran Tarajal revisaron imágenes de cámaras de seguridad, documentación económica y conversaciones de mensajería instantánea, además de tomar declaración a varios clientes. La investigación concluyó con la detención del trabajador, que fue puesto a disposición judicial en Puerto del Rosario.




