El gas radón tras la erupción en La Palma no supuso un riesgo sanitario grave

Un estudio científico confirma que los niveles de radiación en el Valle de Aridane fueron seguros para la población.

Equipamiento de investigación científica sobre suelo volcánico en La Palma.
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Equipamiento de investigación científica sobre suelo volcánico en La Palma.

Una investigación liderada por la Universidad de La Laguna y el ITER ha determinado que la emisión de gas radón durante la erupción volcánica en La Palma no representó un peligro para la salud pública.

El estudio, publicado en la revista Journal of Hazardous Materials, analiza el impacto de este elemento radiactivo natural en las zonas cercanas al cono volcánico. Aunque el proceso eruptivo incrementó significativamente la presencia de radón en comparación con suelos naturales, los niveles registrados en el Valle de Aridane se mantuvieron dentro de los márgenes de seguridad establecidos.
Los expertos señalan que el aumento del gas fue consecuencia directa de la apertura de fracturas en el terreno y una mayor permeabilidad del suelo, lo que facilitó su ascenso desde el subsuelo. Factores meteorológicos, como los vientos débiles y las inversiones térmicas, también influyeron en la concentración del gas en el interior de algunas viviendas cercanas al foco eruptivo.
La dosis de radiación ionizante estimada para los residentes durante los tres meses de actividad volcánica fue de 0,3 milisieverts. Esta cifra, extrapolada a un periodo anual, supone aproximadamente la mitad de la exposición media que recibe una persona en condiciones normales, descartando así riesgos graves para la salud de los habitantes.
Ante estos resultados, los investigadores sugieren integrar el control del radón en los protocolos de riesgo volcánico en Canarias. Esta medida permitiría mejorar la protección ciudadana y profundizar en el conocimiento científico sobre los sistemas magmáticos y su interacción con el entorno.