Tesoros naturales de Canarias amenazados por la presión urbanística y turística

La riqueza biocultural de las islas se enfrenta a la destrucción, pero proyectos de ciencia y la concienciación ciudadana ofrecen esperanza.

Paisaje volcánico canario con flora endémica y silueta de complejo turístico a lo lejos.
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Paisaje volcánico canario con flora endémica y silueta de complejo turístico a lo lejos.

La identidad canaria está intrínsecamente ligada a su naturaleza única, pero la presión urbanística y turística amenaza su rica biodiversidad, aunque la ciencia y la concienciación ofrecen vías de esperanza.

La conexión de los habitantes de Canarias con su entorno natural es profunda, un concepto de 'diversidad biocultural' que define el arraigo a un paisaje con especies únicas en el mundo. La destrucción de esta riqueza natural impacta directamente en el bienestar y la identidad de la comunidad.
La bióloga botánica Atteneri Rivero señala que el paisaje es un espejo y que la destrucción de hábitats únicos, especialmente en el sur de las islas donde el modelo turístico ha primado, provoca una desconexión con el entorno. Un informe de SOS Costas Canarias revela que el archipiélago pierde un kilómetro de costa cada tres meses, impulsado por la turistificación.
A pesar de la presión, Canarias alberga decenas de especies endémicas, como el Tajinaste del Teide, el lirio del jable o el cardón. Proyectos de restauración han logrado recuperar especies amenazadas como el retamón palmero y el rosal del Guanche. Sin embargo, hábitats como el cardonal-tabaibal se encuentran en un punto crítico, amenazados por la explotación turística costera.
La riqueza natural se extiende al océano, hogar de especies como los calderones tropicales y el tiburón angelote, en peligro crítico. El documentalista Felipe Ravina destaca la importancia de proteger estas especies, señalando la alta mortalidad de cachalotes por colisión con embarcaciones y la sobrepesca, tanto profesional como recreativa, que diezma los fondos marinos.
Las Reservas Marinas, como la de La Graciosa e Islotes del Norte, y proyectos como el Angels Shark Project demuestran que la regulación y la ciencia son claves para la protección. La recuperación del guirre, una subespecie endémica en peligro crítico, es otro ejemplo de esperanza, con un aumento de ejemplares detectados y la vuelta a la nidificación en zonas como Lanzarote y Fuerteventura.
La colaboración ciudadana es fundamental para la conservación del guirre, respetando las señalizaciones y evitando molestar durante la nidificación. Expertos subrayan que el respeto hacia estos espacios permite la recuperación de la especie, con unos 30 o 40 nuevos ejemplares anuales en la isla.