La publicación de Apuntes para una historia del periodismo lanzaroteño, una obra inacabada de Agustín de la Hoz Betancort (Arrecife, 1926 - La Laguna, 1988), fue posible gracias a la iniciativa del responsable del Archivo Histórico Municipal de Arrecife, quien ya había impulsado otras ediciones del autor. Este trabajo, que vio la luz en 2018 con el respaldo del Ayuntamiento de Arrecife, se suma a una serie de publicaciones que exploran la esencia de la isla.
“"Pocos, o casi ninguno, para mí ninguno, han hecho como Agustín de la Hoz tanto por Lanzarote en el campo de las letras y la investigación histórica; y tan desinteresadamente, tan generosamente, sin tener en cuenta para nada la ganancia, el provecho, el beneficio económico. Y aquí está el mérito, su principal virtud y por ende la calidad humana que yo valoro por encima de todos los otros valores en la condición esencial del hombre."
La trayectoria de Agustín de la Hoz se caracterizó por una incesante búsqueda de los valores espirituales de su tierra natal. Su compromiso con la investigación y la historia lo llevó a cruzar caminos con numerosos periódicos y periodistas. Para él, el periodismo era una forma de historia, una “religión” que permitía desentrañar el alma de Lanzarote, fragmentada y dispersa en la labor de sus figuras más ilustres, en su patrimonio cultural y en la sabiduría popular.
Desde sus inicios laborales a los 13 años en una tienda de Arrecife y, posteriormente, a bordo de un barco pesquero, Agustín de la Hoz se forjó como un hombre de cultura que encontró en la prensa su principal medio de expresión. Fue redactor y director del semanario A.O.E. y colaborador en diversas publicaciones, incluyendo Diario de Las Palmas y otros periódicos canarios de las décadas de los cincuenta y sesenta.
Su obra Lanzarote, publicada en 1962, fue inicialmente una crónica periodística y una prospección histórica antes de convertirse en libro. A lo largo de su carrera, defendió la libertad de opinión y la necesidad de un periodismo con voz propia, que no se rindiera a influencias externas ni a la censura. Creía firmemente que la prensa debía ser un servicio a la sociedad, desenmascarando oportunismos y contribuyendo al despertar de la conciencia isleña.
“"La Historia tiene la obligación de decir siempre la Verdad. El periódico, bastante hace si impide la mentira."
En su análisis del periodismo local, Agustín de la Hoz destacó la lucha de los medios impresos por la libertad y el progreso frente al caciquismo y la indiferencia. Su obra Apuntes para una historia del periodismo lanzaroteño, que abarca desde El Crisol en 1858 hasta principios del siglo XX, es un testimonio de la ardua labor de investigación y una fuente inagotable para comprender la historia de Lanzarote.