Lanzarote se tiñe de rojo: el cosco transforma el paisaje tras un invierno inusual

La planta herbácea, clave en la alimentación durante épocas de escasez, es la responsable del cambio cromático en la isla.

Campos de cosco rojizo en Lanzarote, con el paisaje volcánico de fondo.
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Campos de cosco rojizo en Lanzarote, con el paisaje volcánico de fondo.

Tras un invierno y un inicio de primavera con lluvias poco comunes, la isla de Lanzarote ha experimentado una notable transformación en su paisaje, pasando de un verde inusual a un llamativo tono rojizo.

Este cambio cromático se debe a la proliferación del cosco (Mesembryanthemum nodiflorum), una planta herbácea anual muy conocida en el archipiélago, especialmente en zonas costeras y terrenos áridos. Su presencia es particularmente notoria en el norte y sur de la isla.

"El cosco, al igual que la barrilla, fueron objeto de una intensa explotación para la obtención de piedra barrilla y, a lo largo del siglo XX, en los periodos de hambruna durante la I Guerra Mundial, la posguerra española y la II Guerra Mundial, ante las dificultades para importar los cereales, las semillas del cosco eran tostadas y molidas para elaborar una especie de gofio, práctica que pervivió hasta mediados del siglo XX."

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Históricamente, las semillas del cosco jugaron un papel crucial en la alimentación de la población local durante periodos de escasez. Se recolectaban, secaban y tostaban para producir una especie de gofio, aunque su sabor amargo lo hacía un alimento de necesidad más que de gusto. Además de su uso alimentario, la planta se empleaba para obtener barrilla, utilizada en la fabricación de jabón.
Las semillas de cosco también han sido encontradas en la Cueva Pintada de Gáldar, lo que sugiere que los antiguos canarios ya convivían con esta especie. Filólogos apuntan a un posible origen indígena del término 'cosco'.
Esta planta, que puede alcanzar hasta 30 centímetros de altura, posee tallos postrados y hojas carnosas que, aunque inicialmente verdes, adquieren tonalidades rojizas con el tiempo. Sus flores blancas aparecen entre febrero y julio, y produce frutos en cápsulas con pequeñas semillas. El cosco se adapta a condiciones difíciles, creciendo en zonas costeras, terrenos arenosos o pedregosos, y áreas salitrosas. Es abundante en Lanzarote y Fuerteventura, y también se encuentra en Gran Canaria, el sur de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.
Este fenómeno natural, que transforma el paisaje del verde al rojo, es un recordatorio de la capacidad de adaptación de la flora canaria a entornos extremos y de la importancia histórica de especies que contribuyeron a la subsistencia de la población en tiempos difíciles.