En el pintoresco Valle de Agaete, un grupo de decenas de personas tuvo la oportunidad de aprender los secretos mejor guardados del cultivo de café de la mano de cuatro mujeres referentes en la materia: Marusa Dámaso, Chona Sosa, Julia García y Teresa Díaz. Estas expertas compartieron los conocimientos adquiridos durante años de dedicación a la recolección y producción de una variedad de café considerada única en el mundo.
La iniciativa, promovida por el Ayuntamiento de Agaete y enmarcada en la marca 'Café de Mujer' y el Proyecto Paraguas de AIDER Gran Canaria, tiene como objetivo dar a conocer a la ciudadanía los métodos de producción de café en el valle y las condiciones ambientales que otorgan su sabor característico. Las recolectoras destacaron que el amor, la ilusión, el sacrificio y la pasión son claves para obtener uno de los pocos cafés cultivados de forma natural en Europa.
La jornada de ayer fue la primera de tres citas planificadas, congregando a 20 personas en la finca de Los Castaños para aprender un oficio local con más de 200 años de historia. El coordinador técnico del Ayuntamiento, Germán Suárez, calificó de 'éxito total' la asistencia, con 34 personas inscritas para las próximas sesiones.
La formación comenzó con una charla de José Manuel Sosa, técnico de la Agencia Agraria de Cabildo, sobre la formación del grano de café y las técnicas óptimas de recolección. Posteriormente, Marusa Dámaso, con casi medio siglo de experiencia, detalló la importancia de seleccionar los granos en su punto exacto de madurez, indicando que la época de recolección suele ser entre marzo y julio.
José Manuel resaltó que los meses de primavera son de gran satisfacción para las cafetaleras, ya que ven recompensado el trabajo anual de 'mimar' las plantas. Marusa, en su finca Las Chozetas, junto a su hijo Carlos Jiménez, realiza revisiones constantes para recoger los granos maduros, produciendo café bajo la marca JD Las Chozetas.
El matrimonio formado por Julia García y Manolo Lugo, al frente de la finca La Morreta con más de 1.400 plantas, lleva más de 40 años dedicados al café, habiéndose profesionalizado en los últimos 20-25 años. También cultivan naranjas y guayabos, y consideran el cariño y el mimo a las plantas su 'receta secreta'.
Teresa Díaz, técnica especialista de automoción, considera el cultivo de café en su finca Tevevi más una afición que una actividad principal. Comenzó hace 18 años, encontrando en la agricultura su 'gimnasio y psicólogo', y se considera aún una aprendiz.
Estas jornadas no solo acercan la tradición cafetalera a la ciudadanía, sino que también ponen en valor el esfuerzo de las mujeres del enclave. Chona Sosa, propietaria de la finca Los Grimones, exporta café a Japón y aprendió el oficio desde niña. Subrayó la importancia de la protección durante la actividad y el papel del café en la identidad del Valle de Agaete.
El proceso post-recolección incluye el lavado y secado de los granos, que requiere moverlos diariamente para evitar la humedad. Tras un periodo de secado de quince días a un mes, los granos se trillan, seleccionan, tuestan y muelen.




