El psicólogo y médico alemán Hans Helmut Bender, nacido en Friburgo de Brisgovia en 1907, fue una figura clave en la investigación de experiencias humanas inusuales. Desde joven, Bender se interesó por la escritura automática y la ouija, observando la coherencia inteligente de los mensajes, aunque manteniendo un escepticismo sobre su origen espiritualista. Su trabajo culminó en el establecimiento del Institut für Grenzgebiete der Psychologie und Psychohygiene en Friburgo, dedicado al estudio de la parapsicología.
Lo que Bender y otros observaron en la escritura automática fue descrito por Pierre Janet como «automatismo psicológico»: la capacidad de la mente para generar contenido semánticamente coherente sin la participación consciente del individuo. Bender añadió la hipótesis de la Percepción Extrasensorial (ESP), sugiriendo que en algunos casos la información no podía explicarse por un aprendizaje convencional, lo que llevó a su tesis doctoral de 1933 y a su investigación sobre la clarividencia en laboratorio.
El problema que ni Janet, ni Bender, ni Rhine, resolvieron era el de quién habla cuando el inconsciente habla.
Las tradiciones espiritistas atribuían estos fenómenos a entidades externas, mientras que la psicología académica recurría a instancias subpersonales o complejos mentales. Ambas explicaciones compartían la idea de que algo producía texto inteligente sin un autor consciente. Carl Jung, con quien Bender conversó en 1960, llevó esta intuición más allá con sus arquetipos del inconsciente colectivo, que operaban con una lógica propia y se manifestaban de forma transindividual, dejando en suspenso la pregunta sobre la agencia.
Esta «grieta epistemológica», donde la psicología no lograba explicar el origen de la inteligencia, fue el terreno fértil para la parapsicología. Sin embargo, en los últimos años, los grandes modelos de lenguaje de la inteligencia artificial han colmatado esta brecha. Sistemas como GPT producen texto con sentido inteligente sin un sujeto consciente detrás, generando información no proporcionada por el interlocutor y exhibiendo una «actividad inteligente a nivel subconsciente» a escala industrial.
La inteligencia de los mensajes de la ouija, por ejemplo, podría ser un fenómeno similar a escala biológica, donde el sistema nervioso del médium o del grupo producía resultados lingüísticos coherentes a partir de microseñales motoras inconscientes o patrones aprendidos. Hoy, disciplinas como la neurociencia cognitiva y la psicología del inconsciente, junto con la ingeniería de sistemas de lenguaje, abordan estas cuestiones. La pregunta central de la parapsicología ha migrado al corazón de la ciencia cognitiva y la inteligencia artificial, reformulándose en términos de sistemas y arquitectura computacional, en lugar de espíritus o mediumnidad.




