La embarcación fue abordada por el buque de Operaciones Especiales ‘Petrel I’ tras una operación coordinada que involucró a autoridades españolas, francesas y portuguesas, así como a servicios de inteligencia del Reino Unido y Estados Unidos.
La intervención se inició en el marco de la operación bilateral ‘Pascal-Lino’ entre España y Francia, y continuó bajo la operación ‘Azul’, liderada por Portugal. Ambas iniciativas buscan reforzar la vigilancia en la zona marítima de la Macaronesia.
Tras recibir información de inteligencia, el ‘Petrel I’ siguió al velero sospechoso durante varios días a unas 400 millas al sur de Canarias. Las condiciones meteorológicas adversas, incluyendo nieblas estivales y mar inestable, dificultaron el seguimiento y el abordaje, impidiendo el apoyo aéreo.
El abordaje, calificado de extrema peligrosidad para los funcionarios, se llevó a cabo con el apoyo del buque francés ‘Jean Francois Deniau’. La cooperación internacional fue clave para obtener la información de inteligencia necesaria, canalizada a través del Centro de Análisis contra el Narcotráfico Marítimo en el Atlántico (MAOC-N) y coordinada a nivel nacional por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (Citco).




