La compañía, anteriormente conocida como Red Eléctrica de España, continúa con la modernización de su infraestructura de distribución energética en el sur de Gran Canaria. El proyecto contempla una línea aérea-subterránea de transporte de energía eléctrica de 66 KV y circuito simple, que conectará las subestaciones ubicadas en el municipio de San Bartolomé de Tirajana.
El nuevo diseño, que sustituye al presentado en 2018, abarca una longitud total de 10.274 metros. Incluye un tramo subterráneo inicial de 153,64 metros, seguido de un segmento aéreo de 5.233 metros soportado por 17 torretas metálicas, y finaliza con un segundo tramo soterrado de 4.887 metros hasta la subestación de El Tablero.
La Dirección General de Energía del Gobierno de Canarias ha emitido un informe de impacto ambiental favorable, concluyendo que el proyecto no generará efectos significativos sobre el medio ambiente. Esta decisión se tomó tras superar el proceso de consultas públicas y subsanar las deficiencias detectadas en la propuesta inicial.
“"El nuevo trazado presenta un comportamiento ambiental global más favorable, con un mayor grado de adecuación al corredor de infraestructuras previsto en el Plan Territorial Especial PTE-31."
La modificación del trazado busca evitar las problemáticas ambientales que llevaron al desistimiento del proyecto anterior. Se ha priorizado la reducción de la exposición del territorio a infraestructuras aéreas, incorporando una mayor proporción de tramo subterráneo y desarrollándose en zonas ya transformadas o asociadas a infraestructuras existentes, lo que minimiza su impacto paisajístico.
Además, el diseño revisado evita afecciones directas a receptores sensibles y usos consolidados, como el colegio Anita Conrad, las instalaciones de Maspalomas Golf y la entidad Satga Investments. La menor longitud del tramo aéreo también contribuye a disminuir el riesgo potencial de colisión para la avifauna local.




