Alba Boek, humorista de 33 años, está de gira por las Islas Canarias con su espectáculo 'Bastarda'. La propuesta escénica fusiona la identidad canaria, la crítica social y la disidencia de género, buscando provocar tanto carcajadas como reflexión en el público.
Residente en Lanzarote desde principios de año, Boek, originaria de Gran Canaria, destaca cómo el cambio de isla le ha aportado una perspectiva valiosa para su trabajo. "Cada isla tiene su idiosincrasia, pero compartimos una manera muy particular de entender el mundo", señala, añadiendo que esta visión global de Canarias le proporciona "material constante" para su comedia.
La decisión de dedicarse por completo al humor se ha tomado "con calma", priorizando la pasión sobre la rentabilidad inmediata. "No quiero convertir mi felicidad en un negocio sin más", afirma Boek, quien recuerda su vocación temprana por la comedia, consumiendo stand-up y memorizando monólogos desde niña.
Entre sus referentes, menciona a humoristas como David Navarro e Ignatius Farray, y destaca el talento local canario con figuras como Petite Lorena y Manolo Vieira. "Creo que aquí hay una cantera brutal que muchas veces no valoramos lo suficiente. No necesitamos importar humor, lo tenemos aquí", asegura.
'Bastarda' se describe como un espectáculo "bastante alternativo y con mucha crítica social desde el humor", centrado en la realidad y contradicciones canarias. La estética, desarrollada junto a la artista Asiria Álvarez, se inspira en una "superheroína cansada" que lucha contra el colonialismo, el machismo y el trato a las disidencias.
Boek utiliza el humor como una herramienta "social", abordando temas como el turismo, la vivienda o el deterioro territorial. "Soy más bien una bufona que dispara al aire y espera que alguien se ría y que, de paso, reflexione", explica sobre su enfoque, que no busca "dar lecciones".
Las redes sociales son vistas como un "vehículo" para ganar visibilidad, pero el escenario sigue siendo su lugar predilecto. La gira por las islas, a pesar de los retos logísticos y económicos de la insularidad, se ve compensada por una "red de apoyo entre artistas increíble".
Respecto a la posibilidad de ofender, Boek asegura que su intención "nunca es molestar" y parte "del cariño", aunque reconoce que el humor "a veces incomoda". El público, según la humorista, se llevará "una risa, mínimo", y la "sensación de algo real y cercano".




