El incidente ocurrió en el vuelo LS1266 de Jet2. Según testigos, las azafatas buscaron a pasajeros con formación médica ante la gravedad de la situación, mientras el copiloto tomaba los mandos para descender rápidamente hacia el aeropuerto Francisco Sa Carneiro de Oporto.
Un pasajero relató al medio británico The Sun la "caos" vivido a bordo, con luces parpadeantes y el descenso brusco del avión que provocó el llanto de niños. Tras el aterrizaje, personal médico atendió al piloto afectado y lo trasladó de urgencia a un hospital.
Los viajeros permanecieron en el aeropuerto de Oporto durante 13 horas antes de poder continuar su viaje al Reino Unido en otro aparato y con una tripulación de reemplazo.




