Bejía, en La Laguna, lucha por preservar su esencia y mejorar sus servicios

Un colectivo vecinal renacido en el pintoresco núcleo de Anaga, con apenas una decena de habitantes, busca revitalizar su comunidad y sus infraestructuras.

Imagen de un paisaje rural en Canarias con casas tradicionales y vegetación exuberante.
IA

Imagen de un paisaje rural en Canarias con casas tradicionales y vegetación exuberante.

El núcleo de Bejía, en la zona de Anaga de La Laguna, Tenerife, se esfuerza por mantener su identidad y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, impulsado por un renovado colectivo vecinal.

En las profundidades de la Anaga lagunera se encuentra Bejía, un pintoresco núcleo que, a pesar de su belleza natural y su escasa población de apenas una decena de residentes permanentes, enfrenta desafíos significativos. La imagen de un hombre con una manta esperancera y su perro, que podría parecer sacada de una película costumbrista de la Tenerife de los años 40, es una realidad en el 2026 en este enclave cercano a El Batán.
Nérida Pérez González, presidenta de la renacida asociación de vecinos, lidera la lucha por el cuidado de las raíces de Bejía. Criada en el barrio, donde aún residen su madre y hermana, Pérez está firmemente comprometida con la preservación de su origen. No está sola en esta tarea; sus hijos y numerosos vecinos que, aunque ya no viven allí, regresan a diario para atender sus huertas o visitar a sus familias, la apoyan en su misión.

"Es importante mantener las raíces."

Nérida Pérez González · Presidenta de la asociación de vecinos de Bejía
Una de las principales demandas del colectivo vecinal es la reparación de la carretera de acceso al barrio, que no ha recibido mantenimiento significativo en más de 30 años, y la implementación de transporte público. Nérida Pérez explica que, para vecinos como Mari Luz Rojas Marrero, quien no posee vehículo, acceder a la guagua implica un tramo considerable a pie. Se busca un servicio de taxi a demanda, especialmente para aquellos sin medios de transporte propios.
La relación con el Ayuntamiento de La Laguna es descrita como buena, aunque Pérez subraya la necesidad de una constante reivindicación. Aunque no considera que Bejía esté olvidada, insiste en que la actitud debe ser siempre de demanda. Las comunicaciones han mejorado, facilitando la gestión de las necesidades del barrio, pero aún quedan muchas áreas por optimizar.
Además de las infraestructuras, la líder vecinal busca modernizar las labores agrícolas, facilitando el acceso a las huertas para maquinaria pequeña que aligere el trabajo manual. A pesar de la ausencia de una plaza o ermita, infraestructuras comunes en otros pueblos de Tenerife y que se encuentran en el cercano El Batán, el sentimiento de pertenencia y amor por el terruño es muy fuerte entre los habitantes de Bejía.
El turismo también ha llegado a este rincón, con senderistas que recorren sus caminos y la presencia de una vivienda vacacional. A pesar de la falta de servicios básicos como transporte público, centro médico o supermercado, la comunidad de Bejía, con su fuerte sentido de identidad, demuestra que el valor de un lugar reside tanto en lo que se tiene como en el profundo sentimiento de pertenencia de sus gentes.