La rotonda de Belén María acumula dos años de retraso

La obra de infraestructura en Las Palmas de Gran Canaria, destinada a mejorar la movilidad en el istmo, supera los plazos previstos y genera retenciones.

Imagen genérica de obras en una rotonda urbana con maquinaria y barreras.
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Imagen genérica de obras en una rotonda urbana con maquinaria y barreras.

Las obras del soterramiento de la rotonda de Belén María, en el istmo de Las Palmas de Gran Canaria, han cumplido dos años y se alejan de los plazos previstos, afectando la circulación en la entrada al Puerto de La Luz.

La obra del soterramiento de la rotonda de Belén María, un punto clave en el istmo de Las Palmas de Gran Canaria, ha consumido 24 de los 29 meses previstos desde su inicio en julio de 2024. Los trabajos, que buscan transformar la movilidad en la zona de entrada y salida del Puerto de La Luz, afectaron la circulación este sábado, obligando a tomar vías alternativas y provocando breves retenciones.
Esta obra, con un coste inicial previsto de 25 millones de euros y ejecutada por el Gobierno de Canarias en convenio con el Estado, se suma a la tendencia de las obras públicas de superar con creces los plazos de ejecución marcados. El objetivo principal es aliviar la congestión en uno de los puntos de tráfico más conflictivos de la ciudad, conectando el puerto y uno de los polígonos industriales más importantes.
El proyecto, que comenzó en 2024, se inició con controversia, ya que especialistas en tráfico señalaban otros puntos más críticos. La apuesta por el soterramiento en esta zona portuaria, con el límite de actuación a la altura del Castillo de La Luz, ha enfrentado diversos "obstáculos sobrevenidos".
Entre los contratiempos se encuentran la aparición de restos de hidrocarburos en un pozo de comprobación del terreno, un problema que ya se había advertido en 1987 cuando se descartó el soterramiento en la zona por considerarse el subsuelo un "colador". Además, se han talado unos 40 ejemplares de palmeras, que fueron reubicados, y se han realizado trabajos de hormigonado que no han provocado afecciones significativas al tráfico.
Los trabajos de este fin de semana, como el desmontaje de luminarias, suponen un pequeño avance en un proceso que se ha dilatado considerablemente. Los vecinos de La Isleta, una zona con más de 20.000 ciudadanos, esperan ver progresos significativos, en un contexto de circulación ya compleja por obras de la MetroGuagua y cambios en calles como la de Doctor José Guerra.
El final de esta obra, que comenzó con retraso para evitar coincidir con otras intervenciones en Santa Catalina, sigue siendo incierto, con antecedentes que se remontan a mucho antes de la colocación de la primera piedra en julio de 2024.