Canarias cuida la salud de 105 niños saharauis este verano

El Servicio Canario de Salud implementa un protocolo para chequeos médicos, vacunas y una alimentación equilibrada para los menores acogidos en Tenerife y Gran Canaria.

Imagen genérica de niños saharauis jugando en una playa de Canarias.
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Imagen genérica de niños saharauis jugando en una playa de Canarias.

Un centenar de menores saharauis participan en el programa 'Vacaciones en Paz' en Tenerife y Gran Canaria, recibiendo atención médica y nutricional.

El Servicio Canario de Salud (SCS) ha activado un protocolo asistencial para garantizar el bienestar de los 105 niños saharauis que participan este verano en el programa 'Vacaciones en Paz' en Tenerife y Gran Canaria. Estos menores, procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf, pasan cerca de dos meses en las islas, lejos de las altas temperaturas del desierto.
Durante su estancia, los niños se someten a un examen físico completo y pruebas de cribado durante la primera semana, llevados por sus familias de acogida al pediatra. El protocolo incluye tratamiento para enfermedades diagnosticadas, atención de salud bucodental y derivación a especialistas si es necesario, buscando una atención lo más ágil posible.
Generalmente, los menores llegan con alteraciones dentales, patologías genéticas o enfermedades carenciales como la anemia, debido a una alimentación poco equilibrada. Cerca de la mitad también presenta miopía u otros trastornos visuales. El estado de inmunización se revisa, y se administran vacunas pendientes en coordinación con las autoridades de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
Las familias de acogida también reciben pautas sobre prevención de accidentes, especialmente en entornos acuáticos como piscinas y playas, donde muchos experimentan su primer contacto con el mar. La alimentación recomendada es variada, mediterránea y respetuosa con su cultura, evitando el cerdo y sus derivados.
El SCS destaca la mejora notable en la salud mental de los menores gracias a la salida de su rutina habitual y la inmersión en un entorno seguro. Las actividades lúdicas y el establecimiento de rutinas saludables contribuyen a su bienestar psicológico y a la adopción de hábitos de vida positivos.