El Archipiélago Canario, única región de España con riesgo volcánico activo, se encuentra en medio de una discusión sobre la gestión de la vigilancia de sus volcanes. Actualmente, esta labor recae en el Instituto Geográfico Nacional (IGN), dependiente del Ministerio de Transportes, desde 2004. Sin embargo, el Gobierno de Canarias solicita al Ministerio de Ciencia que el futuro Centro Nacional de Vulcanología (CNV) asuma la "gestión integral del fenómeno volcánico", lo que podría invadir las competencias del IGN.
La controversia se intensificó tras la denuncia del Cabildo de La Palma sobre el "bloqueo" estatal al CNV. Muchos consideran que, dada la actividad volcánica exclusiva de las islas, la gestión debería ser local. El Centro Geofísico de Canarias, una ramificación del IGN en Santa Cruz de Tenerife, ha estado operativo desde al menos 1958, realizando labores de detección sísmica y dirigiendo la gestión de emergencias volcánicas a nivel nacional.
La presencia del IGN en las islas se remonta a 1911, con informes tras la erupción del Chinyero. En 1952, se instaló el primer sismómetro oficial, el Victoria, y se creó el Observatorio Geofísico de Santa Cruz de Tenerife. La interpretación volcanológica comenzó a gestarse en 1974, y en 1981 se inició un proyecto de estudio de la sismología del Teide.
La incertidumbre sobre la responsabilidad de la vigilancia volcánica se hizo patente en 2004, durante la actividad del Teide. Ante el vacío competencial, el Real Decreto 1476/2004 otorgó al IGN la responsabilidad de la "observación, vigilancia y comunicación de la actividad volcánica" y la determinación de riesgos asociados.
Desde entonces, el IGN ha ampliado su red de vigilancia en Canarias, instalando más de 100 estaciones para monitorizar la sismología, la deformación del terreno y la emisión de gases. En Tenerife, se distribuyen 26 estaciones sísmicas, 19 antenas GNSS, 4 cámaras visuales y térmicas, 4 estaciones geoquímicas y 7 inclinómetros. La Palma y El Hierro, las islas con erupciones más recientes, también cuentan con una extensa red de monitorización.
A pesar de que el servicio estatal se orienta a Canarias, la decisión de centralizar la gestión generó rechazo en el Archipiélago, que aspiraba a consolidar el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), constituido en 2010. La cesión de competencias frustró planes previos para crear un centro vulcanológico canario, a pesar de las peticiones unánimes en el Senado, el Parlamento de Canarias y el Congreso de los Diputados.
La ministra de Ciencia, Diana Morant, enfoca la creación del CNV como una forma de unificar organismos y grupos de investigación en vulcanología en Canarias, creando un centro de referencia internacional. La discusión actual se centra en si este centro debe integrar al IGN, no solo en investigación, sino también en competencias.




