La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha emitido su veredicto, condenando a cuatro de los cinco implicados en una ola de robos que afectó a la zona norte de la isla. Un quinto procesado fue absuelto por falta de pruebas concluyentes. Las penas impuestas varían, con dos de los condenados recibiendo seis años y tres meses de prisión, un tercero cinco años, y el cuarto tres años y seis meses, este último con atenuante por drogadicción. Además de las penas de cárcel, los condenados deberán indemnizar a las víctimas por los bienes sustraídos no recuperados y por los daños causados en los accesos forzados.
La investigación, que se inició a finales de 2023, reveló un patrón de robos con características similares en varios municipios, lo que llevó a la colaboración entre la Policía Nacional y la Guardia Civil. El tribunal determinó que los condenados actuaban de manera concertada con el objetivo de obtener beneficios ilícitos, sustrayendo joyas, relojes, dispositivos electrónicos y dinero. Utilizaban la técnica conocida como «Pico Loro» para forzar cerraduras y sistemas de seguridad.
Tras un juicio que incluyó testimonios de víctimas, testigos, investigadores y peritos, se consideraron probados todos los asaltos denunciados. Uno de los condenados también fue hallado culpable en una pieza separada por tenencia ilícita de armas y delitos contra la salud pública, al encontrarse cocaína en su domicilio durante un registro policial, aunque el acusado intentó deshacerse de ella.
La sentencia detalla la cronología de los robos, incluyendo un asalto el 18 de noviembre de 2023 en Icod de los Vinos, donde se sustrajeron 700 euros y joyas. El 23 de diciembre del mismo año, se registraron robos en La Orotava, con la desaparición de una colección de monedas antiguas, y otro en Icod, donde se llevaron 300 euros, además de un intento frustrado en Los Realejos. El tribunal destacó la «especial relevancia» de esta jornada por el «mismo patrón de actuación en un intervalo de pocas horas» y la coincidencia en descripciones físicas y vehículos.
La serie de asaltos continuó en los meses siguientes, con intentos de entrada frustrados y robos consumados. Entre ellos, un intento en febrero de 2024 en Tajao, interrumpido por un vecino, y otro en Los Realejos que no se culminó al ser advertida la presencia de la propietaria. A finales de febrero, la banda robó en una vivienda de San Marcos, llevándose cadenas, anillos y otras joyas. También se probó un intento de robo en Icod, donde los asaltantes huyeron al ser descubiertos por vecinos.
En marzo de 2024, la banda asaltó un comercio en el sur de Tenerife, sustrayendo 450 euros, y una vivienda en Santa Cruz de Tenerife, donde se llevaron 7.000 y 8.000 euros de dos huchas, además de joyas. También se registraron robos de 500 euros y joyas de oro en Garachico, así como el asalto a una casa y un vehículo.
El tribunal valoró la coherencia de los testimonios de víctimas y vecinos, los reconocimientos policiales y judiciales, las descripciones físicas y el uso de vehículos asociados a los acusados, así como las herramientas encontradas en los registros. Las objeciones de las defensas sobre la validez de algunas pruebas fueron rechazadas, salvo una corrección puntual sobre los antecedentes penales de uno de los acusados.




