El buque, que zarpó de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril con el objetivo de observar fauna en el Atlántico Sur, se vio afectado por un brote de hantavirus que resultó en el fallecimiento de tres personas. A bordo viajaban 149 individuos de 23 nacionalidades diferentes.
El primer deceso se registró el 11 de abril, cuando un pasajero holandés de 70 años murió en su camarote. Este caso fue identificado como el “paciente cero” del brote. Posteriormente, el 24 de abril, el cuerpo fue desembarcado en la isla de Santa Elena, y su esposa fue trasladada a Johannesburgo para recibir atención médica, donde falleció el 26 de abril. Una tercera víctima, una mujer de nacionalidad alemana, murió a bordo el 2 de mayo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió la notificación oficial y confirmó seis casos afectados, solicitando formalmente a España que acogiera la embarcación para gestionar la crisis humanitaria.
La situación se agravó cuando los análisis científicos confirmaron el 5 de mayo que las muertes se debían a la cepa Andes del hantavirus, la única variante con capacidad de transmisión entre humanos, lo que elevó significativamente el riesgo sanitario. Tras la denegación de entrada en Cabo Verde, el buque se dirigió a Tenerife.
El 10 de mayo, el MV Hondius atracó en el dique de Granadilla a las 06:05 horas. La Unidad Militar de Emergencias (UME) coordinó el traslado de los 14 ciudadanos españoles hacia el aeropuerto Tenerife Sur para su ingreso en el Hospital Gómez Ulla de Madrid, donde cumplirán la cuarentena obligatoria. El resto de los pasajeros internacionales fueron repatriados en vuelos fletados por sus respectivos países.




