El cordón trenzado del Valle de La Orotava, cerca de ser Bien de Interés Cultural

El Consejo de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias ha emitido un dictamen favorable para esta técnica agrícola ancestral.

Imagen de la técnica de cultivo de viña del cordón trenzado en el Valle de La Orotava.
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Imagen de la técnica de cultivo de viña del cordón trenzado en el Valle de La Orotava.

La técnica del cordón trenzado, un método de cultivo de viña con más de tres siglos de historia en el Valle de La Orotava, está a un paso de ser reconocida como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría inmaterial, tras el dictamen favorable del Consejo de Patrimonio Cultural.

Este sistema vitícola, considerado único en el mundo, no solo representa un método agrícola funcional y de gran valor paisajístico, sino que también es una expresión fundamental del patrimonio cultural e identitario del Valle de La Orotava. A pesar de las amenazas por la implementación de sistemas de cultivo menos laboriosos, sigue siendo el método predominante en más del 70% de las explotaciones vitícolas activas de la comarca.
El proceso administrativo para este reconocimiento, que comenzó en abril de 2024 con la incoación del expediente por parte del Cabildo de Tenerife, ha recibido el impulso de los ayuntamientos de La Orotava, Los Realejos y Puerto de la Cruz, así como de la Denominación de Origen Valle de La Orotava. El dictamen favorable del Consejo de Patrimonio Cultural, emitido el pasado viernes, marca la penúltima fase de este largo camino.
La iniciativa para proteger esta técnica se remonta a dos décadas atrás, cuando el Ayuntamiento de La Orotava lideró los primeros pasos. Un extenso trabajo de investigación y documentación, que incluyó prospecciones en fincas, entrevistas con viticultores y bodegueros, y reuniones de coordinación con entidades agrarias, ha sido clave para recopilar la información necesaria. Este esfuerzo culminó con el respaldo de la comunidad agrícola, que ha conservado y transmitido el cordón trenzado de generación en generación.
El singular sistema consiste en disponer las parras mediante sarmientos trenzados entre sí, entrelazando varas de diferentes años para formar un cordón elevado a una altura de entre cincuenta y ochenta centímetros sobre el terreno. Tradicionalmente, estos cordones se sostenían con horquetas de madera de brezo, aunque en muchos casos han sido reemplazadas por barras metálicas. La vara de siembra se introduce directamente en el suelo, y los nuevos sarmientos se trenzan y amarran con materiales naturales como badana de platanera o junquillo.