Delirium en mayores: qué es y cómo prevenir esta confusión repentina

Expertos en geriatría alertan sobre el síndrome de confusión aguda que afecta a pacientes hospitalizados y explican sus síntomas y medidas preventivas.

Primer plano de las manos de una persona mayor sobre una manta de hospital, con equipo médico desenfocado al fondo.
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Primer plano de las manos de una persona mayor sobre una manta de hospital, con equipo médico desenfocado al fondo.

El delirium es un estado de confusión mental que aparece de forma súbita en personas mayores, a menudo tras un ingreso hospitalario, y que puede tener graves consecuencias si no se aborda.

El delirium es un síndrome geriátrico importante caracterizado por una aparición repentina de confusión mental, frecuentemente desencadenado por eventos como una intervención quirúrgica, un infarto o una infección. Afecta a un tercio de los pacientes mayores de 70 años hospitalizados, porcentaje que aumenta en unidades quirúrgicas.
Los síntomas son diversos y pueden manifestarse como agitación extrema, alucinaciones, hiperactividad, o por el contrario, somnolencia profunda o estados comatosos. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) señala que la mortalidad se duplica en pacientes con delirium, además de incrementar el riesgo de demencia y dependencia.
A diferencia de la demencia, que es gradual e irreversible, el delirium es agudo, fluctuante y reversible en días o semanas. Los signos de alerta incluyen cambios mentales súbitos, desorientación temporal y espacial, incoherencias, percepciones irreales, inquietud nocturna y somnolencia excesiva.
Los especialistas indican que entre el 30% y el 40% de los casos de delirium son prevenibles. Medidas sencillas como acompañar al paciente, estimular su movilidad, asegurar el uso de gafas o audífonos, mantener un ciclo de actividad-descanso y reorientar al paciente sobre su situación pueden ser de gran ayuda.
La pandemia de COVID-19 complicó la situación, aumentando la incidencia de delirium en pacientes mayores hospitalizados, especialmente en unidades de cuidados intensivos, y asociándose a un peor pronóstico.
En caso de que un familiar presente síntomas de delirium, se recomienda comunicar cualquier cambio al personal sanitario, mantener la calma, usar un lenguaje claro y sencillo, y tener paciencia. Aunque las visitas puedan ser limitadas, la presencia tranquilizadora del familiar por la noche puede ser beneficiosa.