La cavidad, situada en la ladera de Tamaide, entre los municipios de La Orotava y Santa Úrsula, ha sido objeto de una nueva intrusión tras forzarse la puerta de seguridad que protegía el recinto. Este espacio, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1986, es reconocido por haber sido el lugar de residencia del mencey Bencomo.
El colectivo denunciante advierte que la presencia de cabras en el interior del yacimiento está causando daños irreversibles. Según los expertos, el pisoteo del ganado destruye los estratos sedimentarios que contienen valiosa información histórica, mientras que la corrosión química derivada de los excrementos y la orina degrada tanto las paredes de la cueva como los restos orgánicos presentes.
“"Es una vergüenza que la que fuera sede del poder del Menceyato de Taoro haya terminado convertida en un establo por la desidia institucional."
Las investigaciones arqueológicas realizadas entre 2017 y 2018 confirmaron la existencia de herramientas de obsidiana y marcas de cerramiento originales en la cueva. Ante esta situación, la entidad ha solicitado al Cabildo de Tenerife la identificación de los responsables y la apertura de un expediente sancionador, recordando que la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias contempla multas de hasta 1,5 millones de euros por daños a bienes protegidos.




