La tripulación de la aeronave solicitó prioridad para el aterrizaje en el Aeropuerto de Gran Canaria después de que una pasajera presentara problemas de salud durante el trayecto. Esta situación fue comunicada por la cuenta oficial de Controladores Aéreos, quienes coordinaron las maniobras necesarias para garantizar una atención rápida y eficaz en tierra.
El avión inició un descenso controlado y realizó una espera al sur de la isla para preparar su aproximación final. Durante este periodo, los controladores aéreos mantuvieron una estrecha coordinación con el aeropuerto para asegurar la presencia de los servicios médicos necesarios, listos para intervenir inmediatamente después del aterrizaje.
La coordinación permitió agilizar las maniobras y garantizar la atención en tierra.




