Sandra Ramos, guía de naturaleza originaria de Los Silos, ha lanzado una seria advertencia sobre el impacto negativo que el turismo masivo está teniendo en el medio natural de Tenerife. Ramos, quien basa su proyecto en rutas guiadas con un fuerte componente cultural y de conservación, considera que la isla está sufriendo un "destrozo" ambiental a "pasos agigantados".
Ramos subraya la importancia de conocer el entorno para poder conservarlo y defiende la necesidad de una educación ambiental obligatoria en los centros educativos. Si bien reconoce la utilidad de las medidas de regulación en los espacios naturales, como las implementadas en el Parque Nacional del Teide, insiste en que estas deben ir acompañadas de una vigilancia efectiva para garantizar su cumplimiento. "Las medidas me parecen bien para conservar nuestros espacios naturales, hay que poner límites", afirma, "Lo que no puede ser es lo que ha pasado hasta ahora. En cualquier parque nacional o espacio natural protegido del mundo hay normas y hay que cumplirlas. Pero también tienen que vigilar que se cumplan. Si no hay vigilancia, no sirven de nada."
La guía critica la masificación en lugares emblemáticos como el Teide y Anaga, que dificulta la experiencia del visitante y afecta a la fauna. "Casi no estoy yendo a trabajar a Anaga por la masificación de coches y de personas", explica. "Las aves no van a estar donde hay tanta presión humana. Y tampoco me apetece seguir contribuyendo a esa saturación."
Su proyecto, denominado Navaea (nombre de una planta endémica de Tenerife), busca ofrecer una "mirada femenina" al turismo activo, utilizando el color violeta en su logo. Las actividades que desarrolla incluyen senderismo interpretado, rutas etnográficas, observación de aves y talleres medioambientales, poniendo en valor el patrimonio natural y cultural de la isla. "Me interesa hablar de las manos que producen esos productos, de la tierra donde se cultivan o se elaboran, de los paisajes relacionados, de las familias que están detrás y de las historias que existen", detalla sobre su innovador concepto de "catas de paisaje".
Ramos también destaca la importancia de la economía local y el "kilómetro cero", procurando que los grupos que guía consuman en restaurantes y proyectos familiares de la zona para que el beneficio económico permanezca en el territorio. "Me interesa mucho el kilómetro cero, los restaurantes locales, los proyectos familiares y que el dinero se quede en el territorio", asegura.
A pesar de la preocupación por el estado actual del medio ambiente, Ramos se muestra optimista sobre el futuro, depositando gran esperanza en las nuevas generaciones. "Creo que hay que poner mucho enfoque en los centros educativos y que se deberían hacer más actividades de educación ambiental en las aulas", concluye. "Si no conocemos lo que tenemos alrededor, difícilmente lo vamos a cuidar."




