El individuo llegó a la isla en un vuelo procedente de Agadir, Marruecos. Durante los controles fronterizos, los agentes de la Policía Nacional observaron indicios que levantaron sospechas, motivando comprobaciones adicionales con la colaboración de varias unidades de investigación.
Tras las sospechas detectadas, se realizó una prueba médica que confirmó la presencia de sustancias estupefacientes en el cuerpo del pasajero. Posteriormente, fue trasladado a un centro hospitalario para permanecer bajo supervisión médica durante la expulsión de las 79 cápsulas.
En total, se intervinieron aproximadamente 880 gramos de hachís, distribuidos en envoltorios diseñados para el transporte interno. Este método, aunque busca evitar la detección, conlleva un riesgo elevado para la salud de quien lo practica, debido a la posibilidad de complicaciones graves si alguna cápsula se rompiera.
La investigación se centra en un presunto delito contra la salud pública, tipificado en el Código Penal. Los agentes buscan determinar el origen y destino de la sustancia, así como la posible implicación de otras personas en la red de traslado.
Esta actuación forma parte de los controles habituales que la Policía Nacional lleva a cabo en los puestos fronterizos y aeropuertos con conexiones internacionales. Una vez finalizadas las diligencias y recuperada la droga, el detenido fue puesto a disposición de la autoridad judicial competente.




