El arte urbano revive el centenario drago de Los Realejos

Un mural de 12 metros de altura recupera el símbolo del barrio tras ser derribado por una borrasca.

Mural de un drago en una pared de Los Realejos.
IA

Mural de un drago en una pared de Los Realejos.

El muralista Adán Pérez Farráis ha inmortalizado el emblemático drago de San Francisco, en Los Realejos, con un mural de 12 metros de altura que devuelve la vida al símbolo del barrio tras su caída.

El arte urbano ha tomado el relevo de un símbolo natural en Los Realejos. El muralista Adán Pérez Farráis ha creado una obra de 12 metros de altura sobre una pared de cemento, devolviendo la vida al drago que una vez se erigió como emblema del barrio de San Francisco. Este árbol centenario, con más de dos siglos de historia, fue abatido por la borrasca Regina el 4 de marzo de 2026, pero su memoria perdura ahora a través del arte.
El drago era un punto de encuentro y un lugar cargado de memoria para los vecinos. Tras su pérdida, el Ayuntamiento, atendiendo a las peticiones ciudadanas, contactó con Pérez Farráis, quien aceptó el encargo con entusiasmo. "Sentían que era un regalo para ellos y para el recuerdo de aquel especial drago. Fue precioso", ha comentado el artista.
La creación del mural, que se prolongó durante unas dos semanas, presentó desafíos técnicos. Pérez Farráis, conocido por su estilo realista, tuvo que superar la dificultad de ubicar una grúa en una pendiente pronunciada para trabajar en el muro de casi 6 metros de ancho. "Al final, conseguí colocar la jodida grúa", celebró el artista, satisfecho con el resultado.

"No digo mi nombre por vergüenza, que yo ya tengo una edad y después se me echan encima. Ha quedado precioso, parece que sigue cuidando el barrio desde la pared."

Una vecina del barrio de San Francisco
Los vecinos se acercan a contemplar la obra, que consideran que no solo embellece la pared, sino que recupera una parte esencial de su historia y sus recuerdos. La vecina, que prefirió no dar su nombre, destacó la capacidad del artista para captar la esencia del drago con un estilo realista y cercano.
La preparación de la pared, que pertenecía a un bloque de viviendas, requirió varios días de trabajo previo, incluyendo limpieza, lijado y reparación de imperfecciones. La aplicación de la pintura, especialmente el color azul del fondo, que consumió casi 15 litros, fue compleja debido a la textura rugosa del muro, que exigió un trabajo minucioso para lograr una cobertura uniforme.
Adán Pérez Farráis ha dedicado más de una década al muralismo profesional. Su pasión por la pintura comenzó en la infancia, experimentando con aerosoles de forma autodidacta. Uno de sus trabajos anteriores destacados fue un mural en honor a Don Antonio Hernández Oliva en Realejo Alto, nominado entre las mejores obras de mayo de 2025.