La victoria del Osasuna Promesas frente al Celta de Vigo B fue el detonante que propició el regreso del CD Tenerife al fútbol profesional. Esta curiosa situación significó que el equipo dirigido por el entrenador no tuvo que saltar al campo contra el Barakaldo para asegurar su ascenso.
La noticia del resultado, que se produjo en tierras gallegas, fue recibida con gran euforia en el vestuario blanquiazul. La celebración fue intensa, marcando el fin de una temporada destacada para el conjunto insular.
“"¡Campeones, campeones!"
El gol decisivo, anotado por un jugador del equipo rojillo en Balaídos, fue intensamente celebrado por la afición. Este acontecimiento precipitó los hechos y coronó una temporada impecable para el equipo, que vuelve a la categoría profesional, tal como lo hizo en 2013.
La grada recibió a los jugadores con cánticos de victoria cuando salieron al césped para el calentamiento, un anticipo de las celebraciones que les esperaban tras el pitido final, incluyendo una rúa y una recepción en el Cabildo de Tenerife.




