Hoy se conmemoran veinte años del día en que la UD Las Palmas regresó a Segunda División tras dos temporadas en Segunda B. Aquel triunfo, conseguido en una eliminatoria decisiva, fue fundamental para la viabilidad del club, que atravesaba un proceso concursal que pudo haber llevado a su desaparición.
La victoria ante el Linares era crucial no solo desde el punto de vista deportivo, sino también para reflotar la entidad de la ruina heredada. Un año más fuera del fútbol profesional habría implicado consecuencias nefastas, posiblemente la liquidación. El ascenso era la única vía para generar nuevos ingresos, resembrar la ilusión de la afición y sentar las bases para el futuro.
La clasificación para la promoción fue angustiosa, lograda en la última jornada contra Lanzarote con un gol de Davi Rodríguez. La ronda previa contra la Real Sociedad B también se resolvió en los últimos instantes con un gol de Nauzet en Anoeta. La ida contra el Linares, marcada por incidentes con la afición y dirigentes desplazados, terminó con un 2-2, dejando todo para la vuelta en el Gran Canaria.
Dirigido por Juanito, el equipo sabía que no había margen de error ante más de 30.000 espectadores. El gol de Marcos Márquez, tras un centro de Nauzet, puso el 1-0 definitivo, poniendo fin a las dificultades y dando paso a una nueva etapa para el club, que incluyó un convenio de acreedores, patrocinios y la recuperación de la cantera, culminando con el regreso a Primera División.




