El debate sobre el liderazgo femenino en el sector empresarial ha evolucionado de una aspiración a una realidad palpable en Canarias, con mujeres ocupando puestos de dirección y consejos de administración. Sin embargo, este progreso se ve frenado por inercias arraigadas, barreras menos evidentes pero igualmente efectivas, y una contradicción central: el talento femenino es abundante y cualificado, pero no siempre alcanza los niveles de toma de decisiones.
El foro “Liderazgo femenino en la empresa: experiencia, retos y futuro”, organizado por Editorial Prensa Ibérica con el patrocinio de CEOE-Tenerife, congregó a cinco directivas con trayectorias diversas. El encuentro ofreció una visión matizada de la situación actual, reconociendo avances significativos, pero también señalando frenos persistentes, dobles exigencias, sesgos culturales y vacíos formativos que aún limitan el acceso y la permanencia en posiciones de poder.
“"Hablamos de talento, que no tiene género; no se trata de quién se es, sino de lo que se aporta."
Elena Vela, secretaria general de CEOE-Tenerife, enfatizó que el verdadero indicador de cambio reside en la distribución efectiva del poder, no en la retórica. Subrayó que el problema no concluye cuando una mujer accede a un puesto de responsabilidad, sino en si puede ejercerlo plenamente, participar en decisiones estratégicas y hacerlo sin un escrutinio diferenciado al de sus colegas masculinos. Advirtió que el impulso a la igualdad no debe ser un mero recurso cosmético.
“"A las mujeres se nos exige más y se nos perdona menos."
Beatriz Barrera, la primera mujer presidenta del Real Casino de Tenerife en 185 años, destacó que, aunque los cambios son perceptibles, la “batalla no está ganada”. Argumentó que el liderazgo debe medirse por competencia y capacidad de transformación, no por género, y que el talento femenino no solo suma, sino que transforma. Sin embargo, lamentó la desproporcionada exigencia y el menor margen de error que enfrentan las mujeres en el ámbito profesional.
La empresaria Cybell Kiessling, miembro del consejo de administración de Loro Parque, aportó una perspectiva diferente, señalando que en su entorno la igualdad es una práctica consolidada, con un 60% de cargos directivos ocupados por mujeres. No obstante, reveló haber luchado más contra el estereotipo de ser “nieta de” que contra el de ser mujer, destacando cómo otras formas de prejuicio pueden influir en el acceso a responsabilidades.
“"La mayoría en nuestro sector son mujeres y en Hospiten Rambla todo el cuerpo directivo es femenino."
Desde el sector sanitario, Diana Cobiella, consejera del Grupo Hospiten, resaltó la presencia mayoritaria de mujeres en su ámbito, ejemplificando con el equipo directivo femenino de Hospiten Rambla. Subrayó que el reto no es solo el acceso, sino la consolidación y retención del talento femenino en un entorno competitivo. Dácil Barreto, CEO de Dos Santos, añadió que el liderazgo actual requiere flexibilidad y diálogo, con un 45% de mujeres en producción y un 56% en dirección en su empresa, pero alertó sobre la brecha en la formación técnica, donde la presencia femenina es escasa.
El foro concluyó que el liderazgo femenino ya no necesita justificación teórica, sino condiciones reales de igualdad, entornos profesionales menos sesgados y una cultura empresarial que valore el mérito más allá de los moldes tradicionales. El debate no se centra en si las mujeres pueden liderar, sino en si el sistema está dispuesto a aprovechar plenamente el talento femenino existente.




