El Papa León XIV en Arguineguín: Dignidad humana sin fronteras

El pontífice centró su mensaje en el drama migratorio y la dignidad humana en el muelle de Arguineguín, Gran Canaria.

Imagen simbólica de la visita papal a Arguineguín, Gran Canaria, centrada en la migración y la esperanza.
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Imagen simbólica de la visita papal a Arguineguín, Gran Canaria, centrada en la migración y la esperanza.

El papa León XIV visitó el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, para centrar su mensaje en el drama de la migración y la dignidad humana, realizando una ofrenda floral por los fallecidos en el mar.

El sumo pontífice, León XIV, dirigió un emotivo discurso desde el muelle de Arguineguín, en el sur de Gran Canaria, centrado en la crisis migratoria y la dignidad de las personas que arriesgan sus vidas en el mar. El mensaje, calificado como un "examen de conciencia", enfatizó la importancia del respeto y la acogida hacia los migrantes que llegan a las costas canarias tras duras travesías.
A su llegada, el papa fue recibido por miles de personas y por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, situó el muelle como un símbolo de la crisis migratoria, recordando las duras condiciones que se vivieron en el pasado y la esperanza que representa esta visita.
Durante el acto, intervinieron diversas voces. Tito Villarmea, patrón de la Salvamar Urania, compartió su experiencia en rescates, destacando la preocupación por los hijos en cada intervención. María Reyes, voluntaria de Cáritas, resaltó la solidaridad de la sociedad civil. La música corrió a cargo del timplista Benito Cabrera y el cantante Pedro Manuel Afonso.
Uno de los testimonios más conmovedores fue el de una voluntaria que relató la historia de Blessing, víctima de trata, quien sufrió el secuestro de su bebé y explotación sexual. También compartió su experiencia una migrante latinoamericana, María Fernanda López, agradeciendo la acogida en Gran Canaria tras más de 20 años residiendo en la isla.
El papa León XIV cuestionó la sociedad actual que obliga a tantas personas a arriesgar sus vidas y denunció a las mafias que trafican con personas. Subrayó que "los migrantes no son números ni expedientes", sino personas con dignidad que no se pierde al cruzar una frontera. Instó a los países de origen, tránsito y destino a actuar con paz, justicia, desarrollo y protección.
El pontífice reclamó una cooperación internacional eficaz y vías legales y seguras para la migración, además del derecho al rescate y la protección. Afirmó que la Iglesia no puede desentenderse de estas situaciones de sufrimiento humano.
El acto concluyó con una ofrenda floral a pie de mar por los fallecidos en la ruta atlántica, que en lo que va de año ha dejado 635 muertos y 3.184 migrantes acogidos. El papa bendijo una cruz hecha con madera de cayuco antes de dirigirse a Las Palmas de Gran Canaria.