Un reciente hallazgo de una culebra real californiana en Gáldar ha puesto de manifiesto una de las mayores amenazas para la biodiversidad de Gran Canaria. Expertos advierten que la presencia de este reptil invasor está provocando un efecto dominó inesperado: un aumento significativo de moscas, mosquitos, chinches y otros invertebrados en las zonas afectadas.
Una investigación del grupo Ciencia para la Conservación de la Biodiversidad (COBIO) del CSIC concluye que la expansión de la culebra real californiana está desencadenando un desequilibrio ecológico en cadena. Según la investigadora Marta López, del IPNA-CSIC, uno de los descubrimientos más sorprendentes es que la serpiente está indirectamente favoreciendo la proliferación de insectos.
Este fenómeno se explica por la disminución de reptiles endémicos que actúan como depredadores naturales de estos insectos. A medida que la población de culebras aumenta, especies autóctonas como el lagarto gigante de Gran Canaria, la lisa grancanaria o el perenquén de Boettger ven reducidas sus poblaciones, lo que deja sin control a diversas comunidades de artrópodos. Los datos del estudio son contundentes: en las zonas invadidas se ha registrado un aumento superior al 84% de moscas y mosquitos, y la presencia de chinches se ha cuadruplicado en comparación con áreas no afectadas.
La culebra real californiana llegó a Gran Canaria a finales del siglo pasado, presumiblemente tras liberaciones accidentales o intencionadas. Desde entonces, su expansión ha sido constante. Actualmente, existen poblaciones asentadas en municipios como Gáldar, Las Palmas de Gran Canaria, Telde, Santa Brígida y en la costa de San Bartolomé de Tirajana, además de avistamientos dispersos en otros puntos. A pesar de las campañas de control que han capturado cerca de 20.000 ejemplares desde 2007, la alta capacidad reproductiva de la especie dificulta enormemente su erradicación.




