Estos avanzados dispositivos emiten pulsos de luz invisibles que rebotan en los vehículos, permitiendo un cálculo de velocidad sumamente preciso. La inversión total para la adquisición de 15 unidades ha ascendido a 1.020.000 euros, adjudicándose el contrato a la empresa Tradesegur, distribuidora autorizada de los sistemas de la alemana Jenoptik, por un coste unitario de 83.000 euros por equipo. Se espera que las nuevas unidades estén operativas en un plazo máximo de cuatro meses, coincidiendo con la campaña de verano.
A diferencia de los cinemómetros convencionales que operaban con LiDAR monoplano, midiendo la velocidad en un único plano y carril, los nuevos radares son tridimensionales. Según el experto en sistemas inteligentes de transporte, José Eugenio Naranjo, esta evolución genera una nube de puntos LiDAR que ofrece una visión completa de la vía. El sistema no solo calcula la velocidad, sino que analiza el volumen y movimiento del vehículo, diferenciando entre camiones y turismos para aplicar los límites de velocidad correspondientes, y mejorando la detección de motocicletas.
La detección efectiva se sitúa en unos 200 metros, aunque su alcance puede llegar a los 1.200 metros, controlando hasta seis carriles simultáneamente en ambos sentidos. Al ser dispositivos itinerantes, pueden ser desplegados en trípodes o vehículos de patrulla, lo que impide su localización en bases de datos públicas. Además, su tecnología láser no es detectable por inhibidores. Cuentan con una autonomía de 12 a 16 horas y operan de día y de noche, sin flash visible, e incorporan funciones para identificar el uso del móvil o la falta del cinturón de seguridad.
En cuanto a la privacidad, Naranjo confirmó que solo se identifica al conductor en caso de infracción. La DGT justifica la medida recordando que la gravedad de las lesiones en carretera se multiplica exponencialmente con la velocidad. Estos equipos se suman a los radares de tramo, de semáforo y a los drones de vigilancia.




