La reciente imputación de José Luis Rodríguez Zapatero ha sacudido los cimientos de la coalición y sus apoyos parlamentarios. Aliados del Ejecutivo como ERC, Junts y Podemos han expresado su consternación, calificando el hecho de "jodido" y "un golpe al corazón de mucha gente de izquierda". El expresidente, considerado un referente moral y un negociador clave en la sombra, pierde así su capacidad de mediar en momentos cruciales para el Gobierno de Pedro Sánchez.
Tras conocerse las 88 páginas del auto de imputación, la prudencia inicial de formaciones como el PNV se ha visto matizada. Sin embargo, la figura de Zapatero ha sido fundamental en las últimas legislaturas. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha destacado su papel "intermediando sin pedir nada a cambio" en "casi todo lo bueno que ha pasado en este país políticamente hablando" en los últimos años.
La influencia de Zapatero se remonta a las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez en 2019, donde medió para alcanzar acuerdos. Su labor también se extendió a contactos con EH Bildu y Pablo Iglesias, allanando el terreno para la formación de gobiernos. En la última legislatura, volvió a ser clave en los contactos con Junts tras la ruptura con Santos Cerdán, reuniéndose con Carles Puigdemont para avanzar en la amnistía y la financiación catalana.
A pesar de su rol como muñidor de mayorías, la relación de Zapatero con el PNV ha sido menos fluida en los últimos tiempos. El lehendakari Imanol Pradales ha exigido explicaciones al expresidente ante un hecho que considera "muy grave y sin precedentes", mostrando la reacción más contundente entre los socios.




