La pobreza infantil en Canarias desafía los estereotipos, afectando a hogares con ingresos

Un estudio revela que la mayoría de los niños en riesgo de exclusión social en las islas viven en familias con empleo y más de un progenitor.

Imagen de la mano de un niño intentando alcanzar un pastel de cumpleaños borroso.
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Imagen de la mano de un niño intentando alcanzar un pastel de cumpleaños borroso.

La pobreza infantil en las Islas Canarias se desmarca de los estereotipos tradicionales, afectando mayoritariamente a niños que residen en hogares con ingresos y donde conviven varios progenitores, según un reciente informe.

Un estudio presentado en el Parlamento de Canarias ha puesto de manifiesto que la exclusión social infantil en el archipiélago no se limita a familias monoparentales o migrantes sin empleo. La investigación revela que el 69% de los menores en situación de pobreza vive en hogares con dos progenitores, y casi la mitad de ellos son de origen local, con nacionalidad española.
El dato más sorprendente es que tres de cada cuatro niños en situación de pobreza en las Islas Canarias provienen de familias donde al menos una o dos personas están empleadas. Esto significa que, a pesar de tener ingresos, estas familias no logran superar los umbrales de pobreza, una tendencia que también se observa a nivel nacional, donde el 80% de los menores en esta situación reside en hogares con hasta tres personas trabajando.

"No existe un único perfil de pobreza; a veces pensamos que solo afecta a madres solteras o colectivos migrantes y es evidente que estos grupos tienen mayor riesgo de ser vulnerables, pero no se trata de una situación exclusiva en ellos."

una experta en política social
La pobreza, según la experta, va más allá de la simple escasez de dinero para alimentos. Incluye también los obstáculos que impiden a los niños participar plenamente en la sociedad, como no poder celebrar un cumpleaños o asistir a actividades extraescolares, aspectos cruciales para su desarrollo.
Los umbrales de pobreza utilizados en la Unión Europea y en Canarias definen la pobreza severa para hogares con ingresos inferiores al 40% de la mediana nacional. A pesar de tener ingresos anuales de 20.000 euros, muchas familias se encuentran en esta situación al no poder permitirse gastos básicos como ir al dentista o un café fuera de casa.
Datos del Instituto Canario de Estadística (Istac) indican que el 50% de las familias con menores a cargo en las Islas no pueden afrontar un imprevisto de 900 euros, y un 14,5% se retrasa en los gastos de vivienda. La situación de los niños es más precaria que la de otros grupos sociales, como las personas mayores, cuya situación ha mejorado gracias al sistema de pensiones.
Para mejorar esta realidad, se propone acortar los periodos de cómputo de las ayudas y hacerlas compatibles con el empleo, especialmente para familias con trabajos irregulares. También se sugiere simplificar los trámites burocráticos y unificar las ayudas para evitar que las familias se vean desbordadas por la gestión de múltiples prestaciones.
Durante la comisión, un representante de Aldeas Infantiles en Canarias alertó sobre la doble vulnerabilidad de los jóvenes que, al cumplir los 18 años, abandonan el sistema de protección. Se enfatizó la necesidad de consolidar redes de apoyo que garanticen vivienda, educación y soporte emocional para este colectivo.