La cadena británica ha puesto de manifiesto la postura del Gobierno de Canarias, que se opone a que el buque atraque en el archipiélago debido a preocupaciones de seguridad pública. Esta situación se enmarca en un contexto de inquietud sanitaria y de falta de consenso entre las administraciones sobre la gestión de la crisis.
La publicación internacional subraya que la cepa de hantavirus detectada en el crucero tiene la capacidad de transmitirse entre personas en situaciones de contacto cercano. Este factor añade una capa de complejidad al debate sobre el destino del barco y las medidas sanitarias necesarias para cualquier operación de asistencia.
“"La cepa detectada en el crucero puede transmitirse de persona a persona en casos de contacto estrecho."
La repercusión internacional de este caso eleva el pulso entre las autoridades canarias y el Estado a una cuestión observada desde el exterior. Hasta el momento, el Gobierno de Canarias ha solicitado información detallada, protocolos claros y garantías suficientes antes de tomar cualquier decisión que implique la llegada del crucero o la atención de posibles pacientes en las islas.
El Ejecutivo regional ha manifestado que no se niega a prestar auxilio, pero cuestiona que Canarias sea designada como destino obligatorio sin una justificación técnica clara. Por su parte, el Gobierno de España ha defendido su actuación en el marco de una solicitud internacional de asistencia y del deber humanitario de atender a las personas afectadas.
Este eco internacional surge en un momento delicado, tras la confirmación por parte de Sanidad de que tres pacientes infectados por hantavirus están siendo trasladados a Países Bajos en aviones medicalizados. Además, el médico del barco, cuya evacuación a Canarias estaba inicialmente prevista, también será trasladado a Países Bajos tras una mejora en su estado de salud.
Este nuevo escenario intensifica el debate político sobre el rol de Canarias en el operativo y sobre la necesidad de la llegada del buque al archipiélago, considerando que los pacientes más graves ya están siendo derivados a otro país europeo. La crisis del MV Hondius ha evolucionado de una emergencia sanitaria en alta mar a un conflicto institucional con proyección internacional, donde se entrelazan la seguridad sanitaria, la obligación de auxilio, la coordinación entre países y la exigencia de transparencia por parte del Gobierno de Canarias.




