La artista tinerfeña, con una trayectoria musical autodidacta, ha asumido la dirección musical de un proyecto de alcance nacional. Su participación se concretó tras una llamada inesperada del productor Pablo Cebrián, posicionándola en el centro de uno de los proyectos musicales más significativos vinculados a la visita del Papa a España. Desde Tenerife, ha coordinado la grabación de “Alza la mirada”, un himno que busca trascender lo artístico para dejar una huella espiritual y social.
A sus 32 años, la artista, que también es pintora, llegó a esta experiencia desde un perfil poco convencional. Su vínculo con la música, que incluye piano, guitarra y composición, siempre ha estado ligado a su trayectoria dentro de la Iglesia. Esta combinación de sensibilidad artística y compromiso eclesial fue clave para que asumiera la dirección musical de un coro abierto, compuesto por cientos de voluntarios.
“"No brilla nadie en concreto. Hay muchos solistas, pero el himno no es de una persona, es de toda la Iglesia."
El proyecto implicó la grabación simultánea en varias catedrales del país, incluyendo Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, con el objetivo de crear una pieza coral que reflejara la diversidad de la Iglesia. La artista explicó que se buscó unificar el sonido, incluyendo pequeños detalles en el acento y la interpretación que representaran a cada lugar. Desde el inicio, el himno se concibió como un trabajo colectivo, evitando protagonismos individuales.
Dentro de esta estructura compartida, la contribución de Tenerife adquiere un matiz particular. En la interpretación de la artista, algunos solos incorporan una referencia directa a la realidad migratoria que vive Canarias. Un fragmento significativo del tema canta: “Por los que cruzan el mar buscando un hogar”. Esta frase fue una petición específica durante el proceso creativo para integrar esta dimensión en el contenido del himno.
La grabación en la Catedral de La Laguna se llevó a cabo en circunstancias inusuales, ya que la mayoría de los participantes no conocía la canción de antemano. A pesar de ello, el coro tomó forma en pocas horas. La artista destacó el ambiente de entrega total y la ausencia de protagonismos individuales, lo que considera clave para el resultado final. Para ella, el proyecto trasciende lo musical, siendo una experiencia de fe compartida que puede servir como herramienta espiritual más allá de su lanzamiento.




