Marta Sánchez, campeona olímpica cubana, comparte su legado en Tenerife

La exjugadora de las 'Morenas del Caribe' entrena a jóvenes promesas en el Club Voleibol Haris y reflexiona sobre su trayectoria y la situación de su país.

Imagen genérica de una red de voleibol en una cancha cubierta.
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Imagen genérica de una red de voleibol en una cancha cubierta.

La exjugadora de voleibol Marta Sánchez Zalfrán, doble medallista olímpica con Cuba, reside en Tenerife, donde ahora se dedica a la formación de jóvenes talentos en el Club Voleibol Haris.

Marta Sánchez Zalfrán, nacida en Holguín en 1973, fue una figura clave de las legendarias 'Morenas del Caribe', la selección cubana de voleibol que dominó el deporte mundial. Con un oro olímpico en Sídney 2000 y un bronce en Atenas 2004, su carrera estuvo marcada por el éxito y la disciplina.

"Para mí ha sido un gran honor y un gran orgullo haber pertenecido al equipo Cuba de la etapa dorada, porque prácticamente lo ganamos todo."

Marta Sánchez Zalfrán · Campeona olímpica de voleibol
La exatleta rememora con orgullo la época dorada del voleibol cubano, destacando la unidad del equipo y una estrategia de formación a largo plazo que combinaba juventud y experiencia. El sistema cubano, exigente desde temprana edad, la llevó a un centro de alto rendimiento con solo 12 años y a la preselección nacional en La Habana a los 14.
Actualmente, Sánchez vive en Tenerife, donde ha encontrado una nueva vocación como entrenadora de base en el Club Voleibol Haris. Su enfoque pedagógico contrasta con la rigidez de su propia formación, priorizando la felicidad y el disfrute de las niñas en cada entrenamiento. Aunque colabora con el equipo de Superliga, su pasión se centra en “marcar positivamente” a las futuras generaciones.

"Ojalá los niños de Cuba puedan ser felices."

Marta Sánchez Zalfrán · Campeona olímpica de voleibol
A pesar de su éxito deportivo, Marta Sánchez expresa un profundo dolor por la difícil situación actual en Cuba. La impotencia de no poder ayudar económicamente a su país, debido a las condiciones de su época como atleta de élite, es una herida abierta. Su mayor deseo es que los niños cubanos puedan tener un futuro feliz.