Los comedores escolares de Tenerife estrenan una nueva era de alimentación saludable tras la entrada en vigor del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, publicado el 16 de abril de 2025. Esta normativa, impulsada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y otros cuatro ministerios, tiene como objetivo primordial fomentar hábitos nutricionales sanos desde la infancia y combatir la obesidad infantil, que afecta al 36,1% de los menores españoles de 6 a 9 años según el estudio ALADINO 2023.
La transformación histórica en la alimentación de los menores obliga a todos los centros educativos, públicos, concertados y privados, a servir menús más equilibrados. Se eliminan productos como la bollería industrial y las bebidas energéticas, y se limitan drásticamente los alimentos precocinados y las frituras. La norma, que daba un plazo de adaptación de un año, ya debería cumplirse en todos los centros con comedor escolar que imparten Infantil, Primaria, ESO y Formación Profesional.
La nueva regulación prioriza la fruta y verdura fresca, que deberán estar presentes todos los días, con al menos el 45% de productos de temporada, apoyando así al sector agrícola local. La dieta mediterránea se convierte en el eje central, con énfasis en verduras, legumbres, frutas, cereales integrales y aceite de oliva. El pescado, que antes se omitía en más de 1.200 comedores, será obligatorio entre una y tres veces por semana, al igual que las legumbres (una o dos veces semanales).
Los productos considerados menos saludables desaparecen: las bebidas azucaradas y energéticas quedan prohibidas en comedores, máquinas vending y cafeterías. La bollería industrial y cualquier alimento con límites de azúcar, grasas o sal superiores a los establecidos (200 kcal por porción, 5g de azúcar añadido) también se retiran. Las pizzas, empanadillas y croquetas industriales solo se servirán una vez al mes, y las frituras, una vez por semana, preferiblemente con aceite de oliva o girasol alto oleico. La carne roja se limita a una ración semanal y la procesada, a dos veces al mes.
El agua se establece como la única bebida permitida, facilitando fuentes y jarras en las mesas. Los menús serán supervisados por nutricionistas y se informará detalladamente a las familias sobre ingredientes, alérgenos y técnicas de cocinado. Se ofrecerán menús adaptados a necesidades culturales, religiosas, alergias e intolerancias. Además, al menos el 5% del gasto alimentario se destinará a productos ecológicos, promoviendo técnicas culinarias saludables como el horno o el vapor.
El Gobierno defiende que esta reforma, que no prevé un aumento del precio de los menús para las familias, también busca reducir el impacto ambiental, fomentando productos de proximidad y reduciendo residuos. Las comunidades autónomas serán las encargadas de sancionar a los centros que incumplan la normativa.




