El suceso tuvo lugar recientemente cuando la sala de emergencias recibió una alerta de madrugada informando de que una mujer había dado a luz en su hogar. El padre del bebé, actuando como alertante, mantuvo contacto telefónico con un coordinador sanitario del SUC, quien proporcionó indicaciones iniciales sobre cómo proceder tras el nacimiento.
Mediante esta valoración telefónica, el profesional sanitario confirmó que tanto la madre como el recién nacido se encontraban en buen estado. Posteriormente, se activó una ambulancia de soporte vital avanzado que se desplazó al domicilio para una evaluación presencial y la asistencia médica necesaria.
A la llegada de la vivienda, un equipo compuesto por un médico, una enfermera y un técnico en emergencias sanitarias evaluó el estado clínico de ambos. Tras verificar su estabilidad, completaron la fase del alumbramiento, incluyendo la expulsión de la placenta sin complicaciones.
El padre pudo participar activamente realizando el corte del cordón umbilical una vez finalizado el alumbramiento.
Una vez concluida la asistencia en el domicilio, el personal de la ambulancia preparó el traslado de la madre y el bebé siguiendo los protocolos establecidos. Paralelamente, se contactó con los servicios de Obstetricia, Matronas y Ginecología del hospital de referencia para asegurar la continuidad asistencial y una atención especializada a su llegada.
El traslado se realizó en condiciones de seguridad, tras la confirmación por parte del equipo sanitario del adecuado estado clínico de ambos.




