La prohibición afecta a senderos, miradores, áreas recreativas, aparcamientos y zonas de descanso, con la excepción de edificaciones cubiertas donde esté expresamente permitido. Esta medida surge tras varios incendios recientes en espacios protegidos de Tenerife, presuntamente originados por colillas.
A pesar de la entrada en vigor de la norma, la cartelería visible que advierta a los visitantes es mínima. En algunas paradas de la carretera TF-21, se han llegado a encontrar más de una treintena de colillas en pocos minutos, especialmente preocupante ante las elevadas temperaturas del inicio del verano.
“"Nos parece una muy buena decisión que no se pueda fumar. ¡Que bien, chapó!"
Visitantes como una familia de Burgos, aunque desconocían la norma, celebran la iniciativa. "La norma es buena porque protegemos un paraje natural muy importante y, además, hay que tratarlo con mucho cuidado", comentan, recordando la importancia de evitar descuidos ante la amenaza de incendios en entornos naturales, como los vividos en otras zonas de España.
Guardas y técnicos del parque informan a los infractores sobre la nueva normativa. Un técnico de Gesplan explica que se planea actualizar la cartelería e incorporar avisos de "no fumar", similar a otras restricciones. Por el momento, no se han registrado multas y la primera actuación ante un fumador es informarle de la prohibición.
La mayoría de los visitantes, como un grupo de amigos de Los Realejos o turistas portugueses, apoyan la medida, priorizando la protección del entorno natural. "Hay que proteger el medioambiente por encima de todo", señalan, destacando la importancia de cuidar paisajes emblemáticos.
“"Está muy bien que cuiden el parque, pero tampoco todos los que fuman vienen a quemar nada. No todos somos pirómanos ni venimos a hacer daño."
Sin embargo, algunos visitantes, como Miguel López de Sagunto, consideran la medida excesiva, sugiriendo la habilitación de zonas específicas para fumadores. "¿Por qué no delimitan zonas bien controladas, seguras, para que quien quiera fumar lo haga sin problema y sin molestar ni arriesgar nada?", plantea.
Las sanciones por fumar en el parque pueden oscilar entre 100 y 1.000 euros. Si la conducta provoca un incendio forestal, las multas pueden alcanzar los 100.000 euros, además de posibles penas de prisión. La vigilancia recae en agentes de medioambiente, guardias forestales y efectivos de Brifor.
Desde el último incendio en 2023, se han reforzado las medidas preventivas y coercitivas en colaboración con el Seprona de la Guardia Civil y otros cuerpos de seguridad. Estas actuaciones han llevado a prisión a cinco responsables de incendios, como el de Icod el Alto, subrayando el impacto de una sola colilla en un espacio tan emblemático como el Teide.




