El colectivo, constituido hace cuatro meses, busca visibilizar el descontento de los vendedores ante el actual emplazamiento en la avenida Marítima. Según los organizadores, la ubicación actual ha provocado una reducción significativa en el número de puestos operativos, pasando de los 410 originales a poco más de doscientos cada domingo.
Los manifestantes denuncian el incumplimiento de los compromisos adquiridos por el Ayuntamiento de Santa Cruz. Inicialmente, el traslado se justificó por motivos de seguridad, con la promesa de instalar carpas, baños y servicios de restauración que, según el colectivo, aún no se han materializado.
La situación ha generado división entre los comerciantes. Mientras una parte exige el retorno inmediato ante la llegada del verano, otros sectores advierten que las obras de peatonalización en el entorno del Mercado Nuestra Señora de África imposibilitan el regreso a corto plazo, abogando por mantener la actividad en la ubicación actual.




