El dispositivo, que formaba parte del plan de refuerzo de la Dirección General de Tráfico (DGT) para el año 2026, presenta daños significativos que impiden la lectura de matrículas y la medición de velocidad. Este incidente ha sido denunciado públicamente por la cuenta de X, @TenerifeVial, una referencia en la materia.
Los hechos tuvieron lugar en uno de los puntos más sensibles de la vía que conecta el área metropolitana con el Parque Nacional del Teide. Las primeras informaciones sugieren que los responsables del sabotaje emplearon pintura y herramientas contundentes para inhabilitar la lente de la cámara y los sensores del radar.
Aunque este cinemómetro había sido objeto de críticas por parte de los usuarios debido a su ubicación en un tramo con una reducción drástica de la velocidad, las autoridades recuerdan que el daño al mobiliario público de seguridad vial constituye un delito y compromete la seguridad de los conductores al eliminar un elemento disuasorio en una carretera con alta siniestralidad.
“"El daño a mobiliario público de seguridad vial no solo es un delito, sino que pone en riesgo a los conductores al eliminar un elemento disuasorio en una carretera con alta siniestralidad."
La Guardia Civil de Tráfico ha iniciado las diligencias correspondientes para identificar a los autores de este acto. Se están analizando minuciosamente las cámaras de vigilancia cercanas y los restos encontrados en el lugar del incidente.
Las consecuencias para los infractores pueden ser severas, incluyendo penas de prisión de hasta 3 años por delitos contra la seguridad vial y daños a la propiedad pública, según el Código Penal. Además, el coste de reparación o sustitución de un radar de estas características, que puede superar los 15.000 euros, sería reclamado a los responsables. Se prevé un aumento de la vigilancia en la TF-24 con patrullas de la Agrupación de Tráfico y el uso de radares móviles camuflados.




