El comité asesor del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico de la Comunidad Autónoma de Canarias (PEVOLCA) ha concluido que la actual actividad sismovolcánica en Tenerife podría derivar en la ocurrencia de terremotos que la población llegue a sentir. No obstante, esta situación no implica que existan indicios de una erupción inminente, ni a corto ni a medio plazo.
El portavoz del comité, Itahiza Domínguez, explicó que un aumento de la actividad sismovolcánica, como la que se observa en Tenerife desde hace seis meses, puede generar terremotos perceptibles por la población. Estos eventos, aclaró, no causarían daños a menos que hubiera una intrusión magmática, algo que no se descarta por completo.
El director del IGN en Canarias, Itahiza Domínguez, recalcó que las condiciones actuales no justifican elevar el semáforo de riesgo volcánico a naranja, aunque esta decisión recae en la administración autonómica. La emisión de gases ha disminuido e incluso la deformación del suelo es mínima, de apenas dos centímetros en tres años.
Los terremotos que podrían ser "levemente sentidos" por la población estarían, en principio, relacionados con la zona de Las Cañadas del Teide, si llegaran a producirse. Domínguez puntualizó que no se afirma que vayan a ocurrir.
Domínguez también abordó la teoría popular sobre si la actividad de baja intensidad en Las Cañadas podría evitar un terremoto de mayor magnitud, calificándola como "no algo positivo ni negativo" y atribuyéndola a una creencia popular.
El portavoz del comité asesor del Pevolca enfatizó la importancia de mantenerse "atentos", especialmente considerando que históricamente ha habido actividad sísmica sentida por la población antes de erupciones en Tenerife. Actualmente, no se registran eventos sentidos y se desconoce la posición exacta en el ciclo de actividad.
En caso de que comenzaran a ocurrir terremotos continuados y sentidos por la población, se convocaría un comité especial, ya que sería una situación "preocupante".
Domínguez subrayó que en vulcanología no existen "fórmulas matemáticas" y que un terremoto de cierta magnitud o varios en una hora no predicen un evento concreto. "No funciona así", afirmó, explicando que múltiples variables como la deformación, temperatura del suelo y emisión de gases deben ser consideradas con cautela.
El cambio que sí sería "preocupante" en la fase actual de actividad anómala sería la concurrencia de eventos sísmicos a menor profundidad y de mayor magnitud, o una rápida deformación del terreno, escenarios que no se observan en estos momentos.
Los eventos registrados en junio y julio pasados marcan una "vuelta" a la actividad anómala iniciada en febrero, tras varios meses de pausa. Los vulcanólogos disponen de 20 años de datos, y el sistema volcánico de Tenerife tiene una erupción histórica cada cien años, lo que dificulta predecir la situación actual.
Se ha constatado que la actividad actual supera los niveles de hace un año, y los de hace diez. El portavoz del comité asesor del Pevolca reiteró la petición a la población de seguir la información oficial y de los organismos científicos para obtener datos cercanos a la realidad.
Reconoció que no siempre se dispone de información constante, pero en esta etapa de actividad anómala, que "no llega a ser preocupante", se está proporcionando "toda la que podemos".




