Tenerife rastrea más de cien contactos por un brote de sarampión

Salud Pública mantiene la vigilancia activa tras el caso importado y tres contagios secundarios para contener la transmisión del virus.

Representación abstracta del virus del sarampión.
IA

Representación abstracta del virus del sarampión.

La maquinaria de vigilancia epidemiológica de Canarias trabaja intensamente en Tenerife para contener un brote de sarampión que suma cuatro casos, incluyendo el inicial importado y tres contagios secundarios.

Los equipos de Salud Pública en Canarias están operando a pleno rendimiento para controlar el brote de sarampión detectado en Tenerife. A pesar de no haberse confirmado nuevos positivos desde la semana pasada, se continúa con el rastreo de contactos, el análisis de casos sospechosos y la reconstrucción de los movimientos de los afectados para asegurar la contención de la cadena de transmisión. Aproximadamente cien personas han sido notificadas por posible exposición a la infección.
Hasta la fecha, el brote acumula cuatro casos: el menor de origen británico que llegó a la isla infectado durante sus vacaciones, un trabajador del hotel donde se alojó, una sanitaria y un agente de seguridad. Todos estos contagios secundarios están vinculados al caso inicial.

"Es un brote claramente importado"

Álvaro Torres · Jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias
Desde la detección de los primeros contagios, los servicios sanitarios han reforzado la vigilancia entre médicos de atención primaria, pediatras y hospitales, solicitando la notificación de cualquier cuadro sintomático compatible con la enfermedad. Esta estrategia ha incrementado el número de sospechas, aunque no las confirmaciones.
Álvaro Torres, jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica, señala que se ha solicitado levantar la sospecha ante cualquier fiebre con exantema, lo que ha disparado los casos sospechosos. Todos estos son sometidos a pruebas diagnósticas, pero hasta ahora han resultado negativas y sin vínculo epidemiológico con el brote. Salud Pública interpreta este alto nivel de alerta como una señal del buen funcionamiento del sistema.
La investigación de cada positivo es exhaustiva, reconstruyendo los movimientos de los pacientes desde cuatro días antes del inicio de los síntomas. Se identifican lugares, actividades y personas con contacto estrecho, incluyendo gimnasios, centros de trabajo, actividades extraescolares o trayectos en guagua. Torres admite que la tarea no siempre es sencilla, ya que los pacientes pueden no recordar fechas exactas, dificultando la localización de todos los contactos. La complejidad aumentó con el caso del menor británico, que ya regresó a su país y no ha respondido a los intentos de comunicación.
A pesar de las dificultades, se logró establecer el vínculo epidemiológico con el primer contagio secundario. Salud Pública había solicitado preguntar a cualquier caso sospechoso si había estado en el hotel del turista. El primer positivo fue un trabajador del establecimiento, lo que permitió reconstruir la cadena de transmisión y relacionar los otros dos casos.
Los contactos estrechos identificados reciben un mensaje de WhatsApp informándoles de su exposición al virus y los síntomas a vigilar durante el periodo de incubación. Si presentan fiebre o exantema, deben acudir a un centro sanitario con mascarilla y avisando de su contacto con un infectado. Torres estima que se han enviado alrededor de cien avisos.
En cuanto al brote de hepatitis A notificado la semana pasada en una escuela infantil de Gran Canaria, con seis afectados, el jefe de la Unidad de Vigilancia y Prevención de Salud Pública indicó que está controlado. Solo se ha identificado un caso sospechoso pendiente de pruebas serológicas. Torres espera que el brote no progrese gracias a la campaña de vacunación emprendida entre los contactos estrechos, ofreciendo la vacuna según la situación y edad.